MUERTE DE MARADONA

El fuerte testimonio de Laura Cibilla, quien tuvo una relación con Diego Maradona

La ex mesera del boliche La Diosa dio detalles de su vínculo en 1998 con el astro argentino: amor, drogas, violencia y hasta acusación de falsificación de ADN.

El fuerte testimonio de Laura Cibilla, quien tuvo una relación con Diego Maradona
Infobae

En 1998 Laura Cibilla, en ese entonces mesera del boliche bailable La Diosa, en Buenos Aires, habría tenido un relación con Diego Armando Maradona que, según cuenta, se habría extendido durante dos años.

Producto de esa relación -sostiene ella- habría nacido su hijo, aunque la Justicia determinó que el resultado del ADN era negativo y que el joven de 17 años -que por entonces tenía 7- no es hijo biológico del ídolo argentino.

Las mujeres en la vida de Maradona

De todo esto habló Laura, quien le concedió una extenda entrevista a Nancy Duré, de Teleshow, donde entregó detalles de su relación con Diego Maradona, con quien describió una historia de amor, violencia, adicciones y hasta hizo una acusación de falsificación de ADN.

"Cuando mi hijo tenía siete años inicié el juicio por filiación. Diego no se presentó en la primera audiencia, no se presentó en la segunda, y a la tercera no fui yo. Entonces me llamó mi abogado y me dijo: ‘Mirá que está Diego...’. Le dije: ‘Ya voy’. Mi hermana lo retiró del colegio, el nene estaba en segundo grado. Lo trajo. Entró mucha gente. Me dio negativo. Y hasta acá llegó mi amor. Nunca más esa vergüenza", relató y acusó: "Yo ya no tenía contacto con él, no había estado en ninguna otra relación. Siento que falsearon el ADN, pero ya está".

La historia de amor con Diego

Cibilla cuenta que comenzó en 1998, cuando el ídolo ya estaba separado de Claudia Villafañe y en el comienzo de su divorcio con ella. "Lo conocí cuando estaba por cumplir los 21 años, allá por el año 98. Y me deslumbré. En esa época, yo estaba haciendo el CBC para entrar a la Facultad de Medicina. Era sana, linda, tenía mi trabajo, mi departamento alquilado en Recoleta... Me llevaba el mundo por delante. Y cuando lo conocí, dije: 'Yo lo voy a sacar de todo esto'. ¡Ilusa!", comenzó relatando y recordó el primer encuentro en el boliche La Diosa: "Yo estaba trabajando, de repente,  entraron todos los de seguridad. Asomé la cabeza para ver quién venía y una de las chicas me dice: '¿Viste quién llegó? Tu ídolo'. Yo dejé los platos en la barra y fui hasta donde estaba él. Cuando lo vi, me empezó a latir el corazón muy fuerte. Pero se le empezó a acercar todo el mundo y yo dije: 'No voy a ser una más'. Así que me fui y vino Leo Sucar, el dueño del boliche, que me preguntó: '¿No lo saludaste a Diego?', 'no, si no lo conozco', le respondí. 'Vení que te lo presento', me dijo, llevándome de la mano. Me saqué la riñonera dónde guardaba la propina, el destapador y los corchos, y subí con él. 'Diego, te quiero presentar a Laurita, mi camarera favorita', le dijo. Diego me miró de arriba a abajo y contestó: 'Leo, ella no trabaja más'. Nos pusimos a bailar y a tomar champagne". Así, dice, comenzó la historia de amor que duró dos años y que, dice, "al principio eran todas flores, ositos, notitas... Era hermoso".

Violencia y adicciones

"Después vino una etapa de un Diego irreconocible, violento, enfermo de celos... Al punto de no poder ir al supermercado: yo me escapaba para ir a trabajar. Él me decía que era el amor de su vida, que era su novia, su mujer y que no quería que nadie me mirara. Llegó al extremo de que, cuando llegaba Guille (Coppola) al lugar donde vivíamos, yo no podía mirarlo a la cara. Era demasiado ya", contó y relató cómo fue que ella comenzó a consumir cocaína.

"Fueron tres meses, calculo, en los que era: '¿Querés?', 'No, gracias'; '¿Querés?', 'No, gracias'; '¿Querés?', 'No, gracias'... Jugábamos a las cartas hasta las cinco de la mañana, yo me quedaba dormida, y cuando me despertaba, estaba mirándome. 'Ah, ya te despertaste. ¿Querés?', 'No, gracias'. Hasta que llegó un momento en el que dije: 'Bueno, dale'. Yo me enfermé mal. Y me interné un par de veces con 40 kilos... Porque consumía a la par de una persona de 80 o 90 kilos, deportista", recordó y aseguró: "El consumo tiene sus diferentes etapas. La primera es jolgorio, la segunda es otra cosa, a la tercera te ponés a jugar a algo, en la cuarta te pones a limpiar... Diego le cambiaba las piedritas a mis gatos. Él aprendió a pasar un trapo de piso en la cocina. Yo quería traerlo a mi mundo. Y siempre surgía algo, pero es parte de lo que pasa cuando estás en ese estado. Como el hecho de poner cintas en las cortinas para que no entre la luz. Son cosas feas, cosas de las que me hace mal hablar porque me remontan a un pasado que no debería haber sido así".

"¿Él fue agresivo con vos?", preguntó la periodista. "No te voy a contestar eso. Perdón", dijo Cibilla.

Su última charla con Maradona

"La última conversación con Diego, que la tengo en el celular, fue en diciembre del año pasado. Yo lo busqué cuando estuvo en México, lo busqué en Dubai, lo busqué por todos lados... En diciembre del año pasado me llamó, antes de que empezara esta pandemia horrible. Yo me levanto cinco y media para ir a trabajar. Y me encontré con 20 llamadas perdidas. Era una persona que le había dado mi teléfono y decía: 'Laura, por favor, atendé que es Diego'.

Después de eso, dice, Diego habría querido ver al hijo de Laura, aunque ese encuentro nunca se dio. "Yo le pasé mi dirección y todo. Pero en Navidad le mandé un mensaje y, de repente, desapareció la foto de su perfil y chau. Nunca más. Ya no me pude comunicar. La llamé a la persona que me lo había dado y me dijo: 'Mirá, tuve muchos problemas por darle tu teléfono a él, por más que insistió'.