MARADONA

"Maradona tenía a 10 ó 12 imbéciles al lado en Sevilla"

El detective privado que seguía al Diego en el club español fue tajante sobre su estilo de vida: “Yo llevo 30 años en la calle y sé qué gente era. Aquello era un desastre”.

"Maradona tenía a 10 ó 12 imbéciles al lado en Sevilla"
Christian Liewig - Corbis Corbis via Getty Images

Tras pasar la mejor parte de su carrera deportiva en Italia, en el Napoli, Diego volvió a la liga española de la mano del Sevilla FC, donde jugó durante una temporada pero tuvo momentos complicados debido a su situación personal. 

El club, consciente de los problemas personas de Maradona, le puso un detective privado para seguir los pasos del astro argentino y éste en una entrevista con vozpópuli contó algunas anécdotas de aquella etapa.

Charlie M. fue contratado por el Sevilla para espiar al jugador argentino y rememora cómo fue la situación: "Nos subcontrató a nosotros (el detective contratado por el Sevilla) porque éramos una agencia que tenía gente joven. Necesitaba gente con moto. Y pusimos un dispositivo para controlar a Maradona".

La pasión por la velocidad de Maradona era sabida: “Se abría la puerta y salía levantando el polvo como los Miura y nosotros arrancábamos la moto. Date cuenta de que la circunvalación que habían hecho para la Expo no tenía todavía semáforos. El notas se ponía a 190 Km/h, como una cabra”.

La guardia en la casa de Maradona

“Esa casa no tenía salida, eso era lo bueno que tenía. Era un chalet y solo tenía una salida. Entonces pusimos un coche ahí y nos íbamos turnando. Esa casa era como El Corte Inglés (reconocido centro comercial). Contamos 18 o 20 italianos, argentinos entrando y saliendo. El informe era que el notas no iba a entrenar. Se metía allí a las seis de la mañana

El entorno complicado

“Aquí en Nervión era íntimo amigo de uno de un asador argentino. Tenía como 15 italianos, el Marco Franchi que era su representante y diez o doce gilipollas detrás. Maradona era tonto porque era buena gente, pero es que tenía una cantidad de gorrones detrás que los veías chupando y decías: ‘Este tío es carajote’. Tú puedes ser el tío más golfo del mundo, pero te puedes quitar a siete”.