RIVER PLATE

La efectividad, una deuda que River buscará saldar en La Bombonera

El Millonario suele dominar los partidos y genera más chances de gol que sus rivales, pero en la Copa de la Liga tuvo dificultades para hacer valer esa superioridad en los resultados.

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La efectividad, una deuda que River buscará saldar en La Bombonera

La goleada 4-1 sobre Aldosivi en el Monumental le permitió a River clasificarse a los cuartos de final de la Copa de la Liga Profesional, una instancia a la que llegó con algo de sufrimiento después de haber ganado seis encuentros, empatado tres y perdido cuatro en la Zona A del certamen.

Más allá de la irregularidad que muestran los números, en el primer tramo de la temporada quedó en evidencia una cuestión de fondo que el propio Marcelo Gallardo asumió como una preocupación de cara a la etapa de definiciones que se avecina: a su equipo le cuesta mucho convertir y, por el contrario, lo lastiman demasiado cuando lo atacan o lo contragolpean.

Después de haber caído con Banfield, el DT hizo un análisis y una autocrítica sobre el tema de la efectividad en ataque y la fragilidad defensiva, aunque también ratificó la idea de juego que intenta inculcarles a sus dirigidos y explicó que no modificarán su postura habitual.

"Perdimos puntos por nosotros mismos, concedimos esa posibilidad. Los rivales juegan, pero nos juegan a algunas situaciones puntuales en las que nos han convertido. Me hago cargo, un equipo que arriesga tanto, con más efectividad estaríamos hablando de otra cosa. Muchas veces jugamos bien y convertimos poco, y lo poco que nos atacan nos convierten mucho. Los números dan negativos en la generación y los riesgos que tomamos", reconoció el Muñeco.

Según datos revelados por Opta, parte de Stats Perform, River pateó más que sus oponentes en los 13 encuentros que lleva disputados en el torneo local, pero solo la tercera parte de estos remates fueron al arco (71 de 208).

Si bien el Millonario terminó como líder en goles convertidos en su zona, de los 25 que hizo, 15 estuvieron repartidos en las victorias sobre los ya eliminados Godoy Cruz, Central Córdoba de Santiago del Estero y Aldosivi. Esos fueron los únicos tres compromisos en los que le hicieron falta menos de cuatro tiros por cada tanto anotado, mientras que en todos los demás necesitó más de ocho o directamente no marcó.

Las estadísticas no explican por sí solas el funcionamiento del equipo de Núñez, pero sí traducen en parte lo que el entrenador lamentó hace algunos días en su conferencia de prensa. Los rivales lo hieren, sin embargo le llegan mucho menos: 108 disparos y solo 35 entre los tres palos, un promedio por debajo de los tres por partido.

Todavía no está claro si Gallardo probará en el Superclásico con un mediocampo más nutrido para lograr una formación más equilibrada o mantendrá su esquema con tres marcadores centrales, con Enzo Pérez como único volante de contención y los carrileros posicionados casi como extremos. En el palo por palo, y sobre todo en la velocidad de Sebastián Villa y Cristian Pavón para contraatacar, el Xeneize tiene su mayor fortaleza ofensiva.

Pero la defensa de Boca también otorga ventajas y allí es donde River tendrá que explotar sus principales virtudes, a pesar de que le cueste el retroceso, con una misión clara para volver a ser el que fue: no fallar en la definición.