Bale y los otros 'jugadores de cristal' del Real Madrid

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Bale y los otros 'jugadores de cristal' del Real Madrid

El extremo galés ya forma parte de la lista de jugadores lastrados por las lesiones en la historia del Real Madrid: Prosinecki, Woodgate, Stilike, Robben…

Es su decimonovena lesión en cinco temporadas. El Real Madrid ha anunciado en un comunicado que Gareth Bale sufre ahora "una rotura fibrilar en el tercio medio del músculo aductor largo de la pierna izquierda", una lesión que se ha producido sin haber podido volver a jugar después de la anterior, la “microrrotura en el sóleo de la pierna izquierda”.

La carrera del galés en el Real Madrid está quedando marcada por las continuas lesiones, como ya pasara a otros ilustres lesionados en la historia  del equipo blanco. Pero el caso de Bale es especial, por su precio: 101M€; y por la cantidad de lesiones que ha sufrido ya: 19 en cinco temporadas, que le han hecho perderse un total de 73 partidos oficiales.

Los otros jugadores de cristal del Real Madrid:

Raphaël Varane (2011-): junto a Bale es el otro caso de la actual plantilla que las lesiones no le permiten rendir al nivel esperado. Su peor momento en el Real Madrid lo vivió cuando fue operado del menisco, en mayo de 2013 (143 días de baja, 12 partidos perdidos), y su posterior recaída en noviembre del mismo año (52 días, 11 encuentros). Pero entre tanto, Varane es habitual de la enfermería y durante bastante tiempo no ha podido jugar domingo-miércoles debido a las continuas lesiones musculares. Tanto Mourinho, como Ancelotti, Benítez y ahora Zidane le han tenido que dosificar pese a su juventud (24 años) y a su privilegiado físico. Con el Real Madrid lleva 200 partidos desde que fichara en 2011 (sale a una media de 28 por temporada). Sólo en la campaña 14-15 ha superado la cifra de 40 partidos disputados en el Real Madrid (46).

Nuri Sahin (2011-2013): vivió su etapa como jugador del Real Madrid en el ostracismo casi completo. No ha vuelto a ser el que fue en su primera época en el Borussia Dortmund y, sin duda, vivió el peor momento de su carrera vestido de blanco. Se rompió los ligamentos de la rodilla derecha con el Dortmund a final de temporada, cuando ya había firmado por el Real Madrid. Ahí empezó su calvario. Luego vinieron más esguinces de rodilla y otras dolencias derivadas de la grave lesión que tuvo y del complejo proceso de recuperación. La exigencia del Real Madrid, más en tiempos de Mourinho, no le daban tiempo y oportunidad para recuperar su nivel futbolístico. Fue cedido al Liverpool y luego al Borussia Dortmund donde ha vuelto a sentirse futbolista aunque nmo ha alcanzado el nivel que le permitió fichar por el Real Madrid (10 partidos, en dos temporadas).

Kaká (2009-2013): es un caso parecido al de Gareth Bale, por coste (65M€), condiciones, expectativas y rendimiento. Aguantó 4 temporadas en el Real Madrid, jugando 85 partidos (23 goles/23 asistencias). Pero nunca fue el gran Kaká del Milan (Balón de Oro), porque las lesiones no le dejaron. Ya fichó por el Real Madrid con problemas de pubalgia y siempre arrastró molestias, como reconoció el propio jugador después. Además en 2010, Kaká se rompió el menisco durante el Mundial ante Costa de Marfil pero forzó ante Chile y Holanda, poniendo en riesgo su carrera. Tras el verano volvió a las órdenes de Mourinho sin haberse tratado de la rodilla y pronto se volvió a resentir. Finalmente fue operado en agosto y estuvo más de cuatro meses sin jugar. Su mejor temporada en el Madrid fue la 11-12 cuando consiguió la Liga aportando 5 goles y 10 asistencias en la competición doméstica. En la siguiente volvió la intermitencia en sus apariciones y acabó en el verano de 2013 regresando, por la puerta de atrás, a Milan.

Arjen Robben (2007-2009): hoy, tras su exitosa trayectoria en el Bayern, su apodo de “rodillitas de cristal” ya parece una experiencia olvidada. Llegó al Real Madrid en el verano de 2007 de la mano de Ramón Calderón (36M€) y ya vino lesionado, lo que no le permitió debutar hasta un mes después. Aunque no fueron lesiones de larga duración, en sus dos temporadas como jugador blanco nunca consiguió regularidad y no pudo sumar más de cinco partidos seguidos sin recaer de sus dolencias. Tras 65 partidos jugados, con 13 goles y 14 asistencias, el Real Madrid, ya con Florentino Pérez en el mando, lo vendió al Bayern, donde sigue estirando su larga y exitosa carrera.

Jonathan Woodgate (2004-2006): la mala suerte se cebó con él en el Real Madrid. Costó 22 millones de euros y fue fichado en la primera etapa de Florentino Pérez. Llegó en 2004 junto a Walter Samuel en una época en la que el equipo blanco no encontraba recambio de garantías para Fernando Hierro. Ya fichó con una lesión muscular que parecía sin importancia, pero que le dejó toda la temporada sin jugar. Se estrenó con el Real Madrid en la campaña 2005/2006, marcándose un gol en propia meta ante el Athletic y siendo expulsado después. En total jugó 14 partidos en dos temporadas con el Real Madrid, luego Capello lo cedió al Middlesbrough donde el central recuperó su nivel y volvió a la selección de Inglaterra tras ser comprado por el ‘Boro’.

Robert Prosinecki (1991-1994): costó 1.000 millones de pesetas de la época y, aunque venía avalado por una Copa de Europa, es recordado en la historia del Real Madrid con el apodo que se le pusieron en aquellos días: ‘Lesionecki’. Fichaje estrella, era el jugador mejor pagado de aquella plantilla, y sólo jugó tres partidos oficiales en su primera temporada (91-92), en la que ya quedó estigmatizado. El Real Madrid culpó al Estrella Roja, club de origen, de que el jugador había sido infiltrado en demasiadas ocasiones durante la temporada anterior. Lesiones musculares, roturas fibrilares, recaídas y varias operaciones durante ese año y los siguientes. En total, Prosinecki jugó sólo 73 partidos en tres temporadas en el Real Madrid. Tras una cesión al Oviedo, el Madrid lo vendió a su eterno rival, el Barcelona (1995) donde tampoco logró triunfar.

Juan Lozano (1983-1985): una doble fractura de peroné arruinó su carrera en el Real Madrid. Lozano nació en Coria del Río (Sevilla), el 30 de agosto de 1955, pero su familia emigró a Bélgica, donde se crio. Formó parte de aquel mítico Anderlecht que ganó la Copa de la UEFA en la temporada 1982-83, lo que le valió fichar, a sus 28 años, por el Real Madrid, donde sólo permaneció dos temporadas. Según cuentan los anales de la historia del Real Madrid, Lozano, el fichaje más caro de ese momento, se rompió el peroné el 30 de octubre de 1983 tras una entrada de Rubio, jugador del Atlético de Madrid. No volvió a jugar hasta febrero de 1984 ante el Salamanca, con la mala suerte de que se volvió a romper el peroné de la misma pierna. En esa temporada, la 1983-84 tan sólo pudo jugar 14 partidos oficiales (4 goles). En la siguiente, no mucho más: 20 encuentros (2 goles), debido a la irrupción de La Quinta del Buitre, que le dejó sin sitio. Aun así, participó en la consecución de la Liga y de la UEFA aquel año. En la siguiente temporada fue descartado por el Real Madrid y Lozano volvió al Anderlecht belga, a donde le siguió la mala suerte: en 1987 sufrió una doble fractura de tibia y peroné.

Laurie Cunningham (1979-1983): la ‘Perla Negra’ fue el primer jugador nacido en Inglaterra que jugó en el Real Madrid, era un “delantero elegante, habilidoso y muy veloz”, describe la web del club, y es recordado porque ha sido uno de los pocos madridistas que ha sido aplaudido en el Camp Nou. Costó 127 millones de pesetas y vino del West Bromwich Albion: “Sus inicios fueron muy prometedores pero las lesiones y el asesinato de dos de sus hijas y su cuñada le sumieron en una depresión”. Estos acontecimientos no le permitieron triunfar en el Real Madrid, donde sólo jugó 66 partidos oficiales (20 goles), en cuatro irregulares temporadas. Luego pasó por infinidad de clubes en Inglaterra, Bélgica y España, entre ellos el Sporting de Gijón y el Rayo Vallecano. En esta última etapa acabó su trágica historia, al perder la vida en un accidente de tráfico el 15 de julio de 1989.

Uli Stielike (1977-1985): pese a su fortaleza dentro del campo, quedó estigmatizado en la historia del Real Madrid como un jugador de cristal, aunque sus continuas lesiones tenían una explicación que cuenta el director del Diario AS, Alfredo Relaño, en este artículo: tenía una pierna más larga que otra y ese desequilibrio le provocaba innumerables lesiones musculares hasta que descubrieron la causa. No podía jugar varios partidos seguidos y solía ser cambiado por problemas físicos, "siempre tocándose tras el muslo", cuenta Relaño. Pese a ello, jugó durante 8 temporadas en el Real Madrid y disputó 308 partidos.

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