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Boca y la (mala) costumbre de cambiar lo que le resulta

Cuando Battaglia utilizó un enganche, el equipo le respondió. Sin embargo, en menos de 48 horas el DT cambió el esquema y no dio la talla ante Newell's. Poca convicción.

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Boca y la (mala) costumbre de cambiar lo que le resulta
Daniel Jayo Getty Images

Hay cosas muy positivas dentro del ciclo Battaglia, pero otras que empiezan a preocupar de verdad. Sebastián le aportó una cuota mayor de fútbol al equipo, respecto a lo que habían sido los últimos encuentros con Miguel Russo en el banco, pero fue desdibujándose con el correr de los meses y en momentos determinantes se traicionó. Ya sea por los cambios de nombres o por la poca convicción para sostener un esquema táctico.

Lo ocurrido entre el domingo y el martes sirve para ejemplificar lo dicho: antes de que la lluvia lo impida, el equipo iba a salir a la cancha con un 4-3-1-2, pero en menos de 48 horas mutó a un 4-3-3. La explicación del entrenador, ante la consulta de la prensa y el cuestionamiento de algunos hinchas, fue que varios futbolistas sufrieron una intoxicación que les impidió estar desde el inicio. Lo llamativo es que dos de los tres implicados (Edwin Cardona y Sebastián Villa) jugaron más de 35 minutos contra Newell's.

Más allá de los rumores instalados en las últimas horas, el foco del análisis debe estar puesto en por qué el Xeneize sigue adquiriendo la mala costumbre de cambiar lo que le resulta. Quedó demostrado que cuando el DT optó por un jugador que haga las veces de enganche, el nivel colectivo aumentó y el funcionamiento mejoró notablemente. Pasó con en Rosario contra Central, en Parque Patricios frente a Huracán y en La Boca contra Lanús. Es cierto que los dibujos tácticos no ganan partidos, pero sí ayudan a que varios de los individuos tengan un rendimiento acorde a las obligaciones y exigencias de esta camiseta.

Los equipos que cambian de esquema constantemente, y obtienen buenos resultados, cuentan con algo que el Boca de Battaglia no: tiempo de trabajo. La era de quien aún conserva el récord de mayor cantidad de títulos como jugador boquense (17) tiene menos de seis meses, un periodo demasiado corto como para andar modificando cuestiones importantes con frecuencia.

Lo que ocurra en Santiago del Estero dentro de una semana marcará el futuro inmediato de Boca y también del propio Battaglia. Aún entendiendo que en una final lo más importante siempre será el resultado final, la necesidad de que el equipo muestre una buena imagen es imperiosa. Menos dudas, más practicidad y coherencia: llegó la hora de demostrar.