"Me cambió la vida": la historia del hincha argentino de QPR que se volvió viral

Sebastián García, periodista deportivo, contó en un hilo de Twitter cómo fue que este modesto club inglés lo sacó de la depresión y cambió su historia. Conmovedor.

"Me cambió la vida": la historia del hincha argentino de QPR que se volvió viral
@SebaHGarcia

Sebastián García es un periodista deportivo argentino pero, sobre todo, es un fanático del fútbol. Y, especialmente, del fútbol inglés, lo que lo llevó -en parte- a vivir momentos extraordinarios que, a partir de ahora, no sólo quedarán guardados para siempre en su memoria, sino que viajarán de boca en boca por todo el mundo, como está ocurriendo.

Es que Seba se animó a contar su singular historia en un hilo de Twitter y, en pocas horas, se volvió viral. ¿Por qué? Te invitamos a conocer de qué se trata.

Todo comenzó a mediados de los años 90, como él mismo relata, cuando Seba se fanatizó con el conocido videojuego llamado PC Fútbol, en el que el objetivo es que un equipo llegue a lo más alto futbolísticamente hablando, pero no moviendo técnicamente a los jugadores, si no tomando decisiones tácticas y también administrativas: sos DT, gerente deportivo y algo así como presidente de la institución. Allí fue donde este periodista argentino se cruzó con el club inglés Queens Park Rangers, más conocido como QPR. Desde entonces, nada volvería a ser igual para él: amor por los colores, amistades con hinchas ingleses que le pagaron el pasaje para ver a su equipo, un gol en el Loftus Road (estadio de los Rangers), reencuentro con su familia y hasta elogios del embajador de Inglaterra en Argentina, Mark Kent.

A fines de los ‘90, como cuenta, Seba le dio los primeros usos a internet para saber más del club de sus amores, ese que lo había conquistado. Y empezó a interactuar con hinchas ingleses a través de un foro.

“Yo leía, estaba al tanto de todo del club, pero mi inglés no era muy bueno y además pensaba ‘soy argentino, mejor me limito sólo a leer porque me van a odiar por la guerra de Malvinas y la Mano de Dios’. Así que durante un tiempo no escribí ni una palabra”, le contó a Diario As el protagonista de esta conmovedora historia y detalló: “Llegó un día en el que quise hacerles saber que del otro lado del Atlántico había un pibe que sufría y sentía a QPR como ellos que estaban allá. Así que me solté. Y al principio preguntaba muchas cosas sobre el club, por ejemplo cuáles eran los mejores partidos de visitante, las mejores canchas, las más peligrosas. Preguntaba por los jugadores de nuestro equipo porque yo no los veía, yo leía nada más. Y vivía los partidos a través de ellos, leyendo las opiniones cuando llegaban de la cancha”. Claro, desde Inglaterra también comenzaron a hacer preguntas: “Me consultaban por el fútbol argentino. Cuando sonaba un jugador argentino para pasar para allá, al toque me pedían el reporte de todo”.

Así, con idas y vueltas futboleros, llegó el momento jamás soñado, en septiembre de 2004: después de siete años de amistad virtual, los fanáticos, esos a los que nunca les había visto la cara -no había WhatsApp, ni videollamada, ni todas las facilidades de hoy para estar cerca de los que están lejos- comenzaron a ahorrar dinero para pagarle los pasajes a este desconocido para que celebre junto a ellos el ascenso a Segunda División.

“El club descendió a la Tercera División. Fueron años durísimos. Eso también lo vivimos juntos. Pero en 2004 llegó el resurgimiento, el club ascendió y Eamonn, un irlandés que también seguía al QPR a la distancia, dijo ‘tenemos que celebrarlo a lo grande’ y propuso juntar plata para que yo cumpla mi sueño y viaje a ver a QPR. Realmente fue una locura. Me daba vergüenza aceptarlo”, relata todavía con algo de timidez. Pero le insistieron: “Me decían ‘hoy tomo una cerveza menos y uso esa plata para tu viaje. Si lo hacemos varios no cuesta nada’. Y lo hicieron”.

Lo que viene es aún más conmovedor. Sebastián fue recibido con todo el color y el calor de los hinchas ingleses: una camiseta con su nombre, un paseo por los lugares emblemáticos y una visita a Loftus Road para ver QPR vs. Plymouth (el local remontó un 1-0 y terminó ganando 3-2) que tendría otra sorpresa. Y es que, además de ser un invitado de honor, Seba ¡pateó un penal en el entretiempo!

“Un tipo con un micrófono me presenta como uno de los participantes del Round the pole, un juego en el que pateás un penal mareado. Yo no entendía nada. Fui el cuarto y último en patear, a dos pibes les había ido muy mal y otro le pegó feo pero la metió. Yo dejé todo, me lo tomé como que representaba a mi país”, recuerda y cuenta que, como si le faltara dramatismo, el presentador relató su historia antes de que tire. ¿Cómo le fue? “Pateé el mejor penal de mi vida y me caí de rodillas. Después, dije unas palabras, me gané un reproductor de DVD y la gente me pedía fotos. Ah, y después festejamos el triunfo”.

Eso no fue todo. Gracias a ese viaje, el rumbo de la vida de Seba cambió por completo. Es que, dos años antes, su familia había emigrado a Europa debido a la crisis que golpeó a Argentina en 2001. Pero él se había quedado en el país para sostener una relación que no prosperó. Y su viaje a Inglaterra le permitió volver a ver a su mamá, a su hermano y conocer a su sobrina. QPR, dice, le cambió la vida y lo sacó de una profunda depresión.

Hoy, Sebastián es papá de Felipe (9) y Manuel (4), con quienes comparte la pasión por el fútbol. “Felipe está medio rebelde, me dice que no es de QPR, dice que es de Tottenham porque un amiguito le regaló una camiseta. Pero ya voy a torcer eso. Pero Manuel sí, es hincha de QPR”, dice y cuenta que desde 2005 que no ve a su equipo en un estadio, aunque saca pecho de su racha: “Lo vi seis veces en la cancha, cinco triunfos y un empate. Nunca lo vi perder”. El que ganó, sin dudas, fue él. Y el fútbol, que otra vez fue mucho más que futbolistas corriendo tras una pelota.