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Xavi ganó la batalla de los estilos

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El partido del Camp Nou llegaba rodeado de alicientes. Dos que empezaron LaLiga como aspirantes se veían disputando el cuarto puesto, fronterizo de la Champions; el Barça volvía al Camp Nou después de 50 días; y entre Xavi y Simeone se había dado un cruce de declaraciones no de alto tono, pero sí de cierta densidad, un debate sobre estilos que convertía el partido en una confrontación entre el modelo Barça, del que Xavi fue antaño intérprete y hogaño profeta, y el modelo Cholo, que ha llevado al Atlético a vivir sus mejores éxitos. Si nos apasionó el choque menottismo-bilardismo, que no nos iba tanto, cómo ignorar ahora ese morbo.

Ganó Xavi porque goles son amores y no buenas razones y se llevó el partido por 4-2. Un paso más en su complicada reconstrucción del Barça, que rompió el partido en la primera parte gracias al regresado Adama Traoré, jugador de la casa al que se dejó ir… porque no encajaba en el estilo. Enfrentado a Hermoso, la pieza más débil de la defensa rojiblanca (y desasistido del cómodo João Félix), Adama fue un puñal clavado en el costado del Atlético. Por ahí se fue descosiendo el partido hasta pasar del 0-1 al 3-1. Hablamos mucho de estilos y poco de jugadores, pero son estos los que pasan a limpio o emborronan el plan del entrenador.

El caso es que el Barça ya está en plaza Champions y el Atleti fuera. Mientras Xavi ha ido reconstruyendo el Barça, al Cholo se le ha ido deconstruyendo el Atlético, cuya alabada seguridad defensiva ya es un recuerdo lejano. Ahora es un equipo que concede mucho atrás, y que por delante acusa las dudas de Simeone. Así que el partido lo ganó el que lo debió ganar y eso que un disparate de Alves, al que a veces le asoma un mal instinto, puso emoción extra al tramo final del partido en el que, una vez más, al Barça le faltaron fuerzas y personalidad para enfriar el partido. Pero está en camino. Al revés que el Atlético, que pasan las semanas y no mejora.