BOCA JUNIORS

Corregir desde la victoria, algo vital para el Boca de Battaglia

La clasificación a semis de Copa Argentina le da la confianza justa al DT para seguir trabajando en su idea. Objetivo claro: llegar a la victoria desplegando buen fútbol.

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Corregir desde la victoria, algo vital para el Boca de Battaglia
JUAN MABROMATA AFP

Si el 15 de agosto, luego de la derrota por la mínima ante Estudiantes en La Plata, alguien decía que, a mediados de septiembre, Boca iba a desplegar buenos pasajes de fútbol, dominando a sus rivales y dejando en claro que lo colectivo mata a lo individual, nadie lo hubiera creído.

El partido de cuartos de final ante Patronato dejó en claro algo que sucede con frecuencia en el fútbol: las cosas no siempre salen como estaban planeadas. Sebastián Battaglia apostó por la experiencia, movió algunas fichas, cambió de posición a Juan Ramírez -uno de sus mejores jugadores-, pero su equipo nunca logró la regularidad mostrada en ocasiones anteriores. Por eso, el sufrimiento de los penales.

Sin embargo, hay una frase que solía repetir el inoxidable Carlos Bianchi que encaja a la perfección para el día después de la clasificación del Xeneize a semifinales de la Copa Argentina: siempre es mejor corregir desde la victoria. Lo ocurrido en Santiago del Estero, donde Agustín Rossi volvió a vestirse de héroe, no solo sirvió para mantener viva la ilusión de campeonar, sino también como combustible para que el DT continúe afianzando su impronta puertas para adentro.

El cambio futbolístico que hicieron los de la Ribera fue casi que abismal. De no patear al arco, a tener situaciones concretas de gol. De rezarle a algún delantero para que se ilumine, a fomentar los circuitos de juego. De estar en el fondo de la tabla, a escalar posiciones. De creer que todo lo que pasaba afuera era mejor, a confiar que con lo que hay en casa también se puede competir.

El jugador más ganador de la historia del club (17 títulos) guarda en su cabeza conceptos del Virrey y de Alfio Basile, dos entrenadores que lo marcaron a fuego cuando él vestía pantalones cortos. Mientras disfruta del desafío que la vida le puso por delante, y se empilcha de manera elgante cada vez que le toca dirigir, también sueña con que su Boca llegue al pico máximo de rendimiento. El camino está marcado y sobran motivos para ilusionarse. Por favor, paciencia.