JUEGOS OLÍMPICOS

El deporte olímpico argentino necesita ayuda

La cosecha de la Argentina en el medallero de Tokio 2020 es el resultado final de cómo se hicieron las cosas los años previos. La destrucción del ENARD y la pandemia.

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El deporte olímpico argentino necesita ayuda

Concluyeron los Juegos Olímpicos de Tokio 2020+1 y más allá de la nostalgia, empiezan los análisis, los cómo y los por qué de la cosecha argentina, donde solo los deportes de equipo lograron medalla, con Los Pumas 7 con bronce, Las Leonas con la plata y el Voley masculino con el histórico bronce cerraron el conteo, junto con 9 diplomas olímpicos, que incluyen la despedida de Paula Pareto en judo, el hockey con Los Leones y el básquet masculino donde no la tuvo todas consigo.

Los cómo y los por qué de la actualidad olímpica argentina:

Argentina sumaba 2 oros olímpicos en Bejing 2008, 4 platas y 3 diplomas olímpicos. Paula Pareto empezaba a destacarse como judoca histórica albiceleste, Juan Curuchet a los 43 años daba una histórica medalla dorada en ciclismo, y el fútbol masculino se subía a lo más alto del podio por segundo juego olímpico consecutivo. El bronce en Vela por parte de Espínola y Lange edificaba lo que es una carrera exitosa en esa disciplina por parte de este último. Las Leonas en el Hockey y su bronce marcaban la continuidad de los éxitos desde Sydney 2000.

El ENARD, una política de estado:

En 2009, durante el gobierno de Cristina Kirchner, se creaba el ENARD, donde las compañías de teléfonos móviles debían destinar el 1% de las ganancias para financiar el deporte olímpico argentino, era algo revolucionario porque siempre el deporte argentino estuvo sometido a las políticas de turno y al famoso 'presupuesto' donde siempre la moneda de cambio respecto a los recortes, era el deporte. Al darle autarquía, sacaba de juego los vaivenes del presupuesto: era un avance.

Londres 2012 eran los primeros juegos con ENARD para las delegaciones argentinas: Sebastián Crismanich en Taekwondo daba la alegría con una histórica dorada en tierras británicas: era la primer medalla de oro individual desde Londres 1948, sí, pasaron 64 años de esa proeza, desde que Delfo Cabrera ganara la maratón olímpica. La plata de Las Leonas consolidaba el éxito del hockey femenino argentino; Juan Martín Del Potro tras un épico partido ante Djokovic lograba el bronce siendo su primer medalla olímpica, y por último, Juan de la Fuente y Lucas Calabrese lograron el bronce en la Vela en la clase 470. Además, obtuvo 10 diplomas olímpicos, el tercer mejor resultado tras Londres 1948 (14) y Helsinki 1952 (15).

Río 2016, con dos ciclos olímpicos bajo el ENARD y aprovechando la localía continental al haber más plazas disponibles en Sudamérica y por énde para Argentina, fue con 213 atletas la segunda delegación nacional más numerosa de la historia tras Londres 1948 (242), donde también fue uno de los más exitosos en la historia: 3 oros olímpicos: Paula Pareto -Judo- fue la primer mujer argentina en la historia en subirse de manera individual a lo más alto del podio. Santiago Lange y Cecilia Carranza -Vela- y Los Leones en el Hockey sobre césped coronaron un juego olímpico extraordinario. La cosecha argentina se completó con la histórica plata de un Juan Martín Del Potro que vivía un año soñado. Además, hubo 11 diplomas olímpicos, superando la ya exitosa cosecha de los Juegos previos.

Giro de 180 grados y volver a depender de los caprichos políticos:

Pero lo que creíamos que iba a ser una política de estado, se rompió: en 2017 bajo el gobierno de Mauricio Macri, se sancionó la ley 27.430 donde la fuente de financiamiento cambió de ser autárquico (mediante el ya citado 1% de las facturas de telefonía celular) a ser otra vez de los lineamientos del gobierno de turno mediante su presupuesto anual: empezó el recorte del apoyo económico a los deportistas argentinos, clave en los rendimientos que se iban a venir más adelante.

Así llegó la pandemia de COVID-19 en 2020, donde ya el apoyo a los deportistas no fue tal. El cambio de gobierno tampoco retomó lo que se hacía bien. Y el aislamiento duro, donde no contempló burbujas ni hubo un plan para que los deportistas argentinos no perdieran preparación respecto a sus rivales, fue el golpe final para las ilusiones de progresar en las cosechas olímpicas del pasado.

Los deportes de conjunto salvan la ropa en Tokio:

Sólo los deportes de equipo consiguieron medalla en estos Juegos: Los Pumas 7s de gran rendimiento se colaron en semifinales y lograron un bronce valiosísimo. Luego fue el turno de Las Leonas y la plata, para consolidar que están en la elite del Hockey mundial. El bronce del voley masculino 33 años después es la consolidación de una generación extraordinaria que venía golpeando la puerta desde mediados de la década pasada. Además, hubo 9 diplomas olímpicos, cosecha inferior a Río y Londres.

Así, con los Juegos Olímpicos en Tokio, volvimos a escuchar deportistas argentinos con mucha frustración, que tuvieron que entrenar en cuarentena sin apoyo del Estado, sin un plan y sin las condiciones económicas ni infraestructura básicas que un deportista de alto rendimiento requiere. Algo que parecía empezar a encaminarse tras Río 2016, en Argentina se volvió otra vez a foja cero. Algo inadmisible y que rompe el corazón de quien quiere ver la celeste y blanca en los podios olímpicos.

Futuro no tan auspicioso:

Lo que viene, de no haber otra vez un plan, puede ser peor. Significa que otra vez volveremos a depender del extraordinario talento individual, del escaso interés del aporte privado o del presente de los deportes colectivos para volver a aspirar a un podio olímpico. Necesitamos que haya una política de estado definitiva para que los deportistas argentinos continúen sus sueños sin tener que preocuparse de cómo solventarlos. Y para eso, las dirigencias y los que están sentados en el poder, deben ayudarlos. ¿Empezó el declive del deporte olímpico argentino? El tiempo lo dirá, y más precisamente en París 2024 veremos el fruto de una nueva olimpíada, que arranca hoy.