RIVER PLATE

El otro 26-J: River y su segunda conquista de América

Hace exactamente 25 años, de la mano de Ramón Díaz, Enzo Francescoli y Hernán Crespo, el Millonario se consagraba campeón de la Copa Libertadores.

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El otro 26-J: River y su segunda conquista de América

Aunque el 26 de junio quedó asociado a un acontecimiento doloroso en la historia de River como lo fue el descenso a la Primera B Nacional en el año 2011, también es una fecha que los hinchas más experimentados pueden recordar con particular cariño. Es que ese día, en 1996, el Millonario ganó por segunda vez en la historia la Copa Libertadores.

El equipo que dirigía por aquel entonces un joven Ramón Díaz -que daba sus primeros pasos como entrenador- remontó la serie que había comenzado adversa una semana antes contra América de Cali, lo venció 2-0 en el Monumental y festejó al calor de su gente en una noche fría e inolvidable.

La formación del campeón de América contaba con una figura excluyente: el juvenil delantero Hernán Crespo, autor de los dos goles en el encuentro decisivo y de 10 tantos en total durante la competición. Después de su jornada soñada, Valdanito emprendió su viaje hacia Europa, donde desarrolló una fantástica carrera profesional.

Pero además del goleador, en Núñez había un capitán y referente ineludible, un tal Enzo Francescoli. El uruguayo se había marchado en 1986, justo antes de la primera consagración continental, y había regresado en 1994 con el sueño de saldar su deuda pendiente para pasar al Olimpo de los máximos ídolos de la institución.

Detrás de ese ataque de ensueño, emergían otros jugadores brillantes en todas las líneas que seguirían demostrando sus condiciones luego de ese título: Ariel Ortega, Matías Almeyda, Celso Ayala y Germán Burgos, entre otros.

Desde el banco de suplentes, un chico de 20 años tuvo la posibilidad de ingresar en los últimos minutos y vivir en carne propia la experiencia de conquistar el continente. Fue el primer lauro internacional de Marcelo Gallardo.

La Copa abriría el camino a una seguidilla imparable de festejos. El tricampeonato en 1996-1997 y la Supercopa Sudamericana en 1997 redondearían uno de los períodos más gloriosos para los riverplatenses.

En las Bodas de Plata de aquella gesta, a los más fanáticos todavía se les dibuja una sonrisa al recordar el centro de Marcelo Escudero, el salto perfecto de Crespo y el cabezazo que le permitió a River ganar su segunda Libertadores.