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Rojo es jerarquía

Boca sumó un refuerzo que, en óptimas condiciones físicas, puede ser muy útil para la defensa. Russo lo piensa como central, pero también puede ocupar el lateral izquierdo.

Rojo es jerarquía
Foto: @Tato_Aguilera

El inicio del 2021 de Boca, que ya tuvo alegrías y tristezas en cuanto a lo deportivo, también cuenta con la incorporación de un futbolista de absoluta jerarquía que supo disputar dos mundiales con Argentina y defender la camiseta del Manchester United en Premier y Champions League: Marcos Rojo.

Que alguien de renombre arribe al fútbol argentino en estos tiempos no deja de sorprender. La pandemia por el COVID-19 agudizó aún más la crisis económica y varios clubes tuvieron que administrar sus ahorros a la hora de salir a buscar refuerzos. Por lo tanto, no es común ver en la liga local a un jugador que, pese a su irregular presente, supo ser tenido en cuenta por uno de los cuadros más importantes del mundo.

El dato no menor que instala la incertidumbre en la Ribera es la poca continuidad que tuvo el defensor en las últimas temporadas: entre lesiones y bajones futbolísticos, el zurdo disputó menos de 50 partidos en los últimos tres años. Por eso necesitará un tiempo de adaptación antes de saltar nuevamente al campo de juego. Miguel Ángel Russo, junto a todo su cuerpo técnico, ya tiene en mente el plan para recuperar al autor de uno de los goles más gritados en la historia de la Selección.

Rojo está pensado como segundo marcador, pero también puede ocupar el rol de lateral izquierdo. Los que más saben de fútbol aseguran que hay pocas cosas más fáciles para un profesional que pasar de la banda a la zaga central. "Estos días que faltan para que arranque el torneo me van a venir muy bien para entrenar y conocer a mis compañeros. Tengo tiempo para trabajar y empezar a competir por un lugar", declaró Marcos.

Juan Román Riquelme levantó el teléfono y lo convenció. La negociación no fue para nada sencilla, pero el deseo y la voluntad del jugador de ponerse la azul y oro pudieron más que las ofertas de otros clubes. El desafío de Rojo, quien a los 30 años se encontró con uno de los mayores desafíos de su carrera, está en marcha: "Tenía en mi cabeza que quería jugar acá, en el equipo más grande de Argentina. Ya se lo había dicho a Román. El sueño de todos es ganar la Copa Libertadores".