PORTLAND TIMBERS | MLS

Blanco sueña con el título: así fue su adaptación a la MLS

El argentino que brilla en la MLS charló con AS y contó varias cosas de su presente: "Este momento que vivimos nos hace replantearnos todo un poco más".

Blanco sueña con el título: así fue su adaptación a la MLS
Tim Heitman Tim Heitman-USA TODAY Sports

Sebastián Blanco se prepara para afrontar la final de la MLS con Portland Timbers, el equipo en donde se ha convertido en referente adentro y afuera de la cancha. Sus compañeros confían en él, los hinchas lo adoran y él atraviesa uno de sus mejores momentos desde que desembarcó en la liga de los Estados Unidos.

En una entrevista exclusiva con AS, el volante argentino contó que no todo siempre fue fácil y que debió pasar por ciertos cambios hasta llegar a esta versión. El temperamento con el que se manejó siempre no lo ayudaba demasiado, ya que gastaba energías en cosas que lo alejaban de lo que mejor sabe hacer dentro del verde césped: jugar a la pelota: "Recién el año pasado empecé a disfrutar un poco más la profesión y a demostrar desde otra manera en el club, donde ya estoy hace 4 años. Al principio me costó por mi forma de ser, mi temperamento. Me hacía mala sangre, me peleaba mucho, aunque fui intentando mejorarlo con el correr del tiempo. Todo esto en la cancha, eh, afuera nada que ver".

La MLS es una liga un tanto particular, que mejora año a año pero que todavía no logra tener la jerarquía que tienen las principales de Europa. Blanco lo sabe y además agrega un dato que pocos tienen en cuenta: la importancia que le dan a las estadísticas en dicho certamen. "No es que me costó la adaptación, pero tenía la obligación de rendir bien sí o sí por ser jugador franquicia. Ellos te lo hacen sentir así. El tema es que en la MLS lo que juega en contra es que todo es muy estadístico, al nivel de NBA o el fútbol americano, y yo soy de los que piensan que los datos son buenos si sirven para el equipo. Vos no pudiste haber hecho ningún gol ni una asistencia y haber sido muy importante, pero ellos no te lo valoran tanto. Acá valoran los goles y las asistencias. No lo saco mérito, pero genera egoísmo en los partidos ya que pone lo individual como en el grupal", agregó el hombre que supo ser campeón con Lanús en 2007.

El fútbol en Norteamérica se vive de manera diferente. No hay descensos, por lo tanto hay menos presión, y el ambiente en los estadios es súper familiar. Esto último a Sebastián lo cautiva, por eso disfruta tanto los momentos con sus hijas y su esposa luego de cada juego. Sin embargo, el costado competitivo sigue estando presente, más aún ahora que pasó a ser un emblema de su equipo: "Yo a veces me enojo si un compañero se fue a comer después de perder un partido, pero no se lo digo. Está mal que me enoje, lo sé. Pero de a poco trato de mejorarlo. Lo que si trato de no ser es papelonero, ja. Los años me van dando otra perspectiva y no quiero ser ese tipo grande en la cancha que se sigue peleando. Por lo menos para ser un ejemplo para mis compañeros, donde me ven como un líder. Enojarme menos, me da mejores tiempos de decisión en la cancha. Uno a veces se empieza a poner ansioso, acelerado, y es cuando más calmo necesita estar. Después, al ser un segundo de acción, existe la posibilidad de que te equivoques pero que no te deje nulo para las que vienen. Eso es lo que trato de trabajar".

Blanco piensa, luego ejecuta. Sabe que está a pocos partidos de conseguir un título con Portland pero también mira un poco más allá. En el fútbol siempre lo movilizaron los desafíos por eso con 32 años todavía sueña con seguir compitiendo a gran nivel: "Europa siempre fue mi espina. Me gustaría volver, pero veremos bien el año que viene. Estuve en Ucrania y, pese a competir en Champions y Europa League, no es una de las grandes ligas. Después creo que Inglaterra fue una muy mala decisión, desde muchos aspectos: no era el momento, no el equipo, no era el técnico, no era nada. Fue culpa mía también. Pero veremos el año que viene, porque no tengo una certeza de lo que quiero y para lo que realmente estoy para eso. Para ir y rebotar, no".

Su calidad está intacta y el físico le responde de gran manera, ya que desde hace largos calendarios que sigue una dieta estricta para mantenerse en forma. El sueño de demostrar en las grandes ligas está tan vigente como el de volver a la Argentina. El tiempo es el único que tendrá la respuesta, pero mientras tanto su talento se seguirá viendo desplegado por las canchas yankees: "Todo va a depender de muchos aspectos, y la vida que estamos viviendo hoy nos hace poner una pausa y replantearnos todo un poco más".