Autodestructivo

Nadie, ninguno de nosotros y nosotras, entiende bien lo que pasa. Sabemos que hay diferencias entre los protagonistas, que no se llevan bien, que uno piensa A y el otro B. Pero no nos entra en la cabeza que con más de 100 días sin fútbol y con la reciente consagración del equipo, hace poco más de 3 meses, el club sea noticia por algo que no debería serlo.

Las primeras informaciones marcan que Carlos Tevez habría pedido un contrato por 18 meses, que el Consejo de Fútbol de Boca le habría dicho que solo arreglarían por 12 y por eso el propio jugador habría jugado su carta de la renovación por 6. Sin embargo, en el medio de una negociación que pintaba resuelta, aparecieron conflictos políticos y económicos. La cancha se embarró demasiado.

"Tenemos que estar todos juntos para volver a ganar la Libertadores", soltó Tevez en los últimos días, bajando un mensaje conciliador. "Nosotros esperamos la renovación, pero no podemos aceptar el oportunismo político", respondió Jorge Bermúdez en Twitter. El fuego cruzado es algo presente en los últimos días, por eso los hinchas comenzaron a cansarse de una situación que debería resolverse puertas adentro o de manera privada.

Nada parece haberle devuelto la paz a un club que hace años la busca. Ni la llegada de la nueva conducción, ni haberle arrebatado el título al eterno rival sobre el cierre del torneo, ni que el gol del campeonato lo haya hecho el último gran ídolo, ni que en el palco este el máximo emblema de la institución para festejarlo. Boca se autodestruye todo el tiempo, como si le gustara permanecer en una zona turbulenta.

Que el club defienda sus intereses pero que no desgaste a los que marcaron la historia, repitiendo errores del pasado. Que el jugador entienda los momentos, dejando egos de lado, y se adapte a las circunstancias. Que las cosas se charlen por teléfono, por videollamada, pero que se acabe el conventillo por redes sociales. Que de una vez por todas, por más trillada que parezca la frase, pongan al escudo por encima de todo y todos. De eso se trata el deseo de la mitad más uno del país.