River Plate

El gol de los cinco gritos: a 18 años del milagro de Cuevas

River empataba con Racing en el Monumental, Demichelis tuvo que ir al arco para reemplazar al expulsado Comizzo y Pipino marcó un tanto para la historia.

El gol de los cinco gritos: a 18 años del milagro de Cuevas
Télam

Fue una de esas tardes de fútbol que no se olvidan. Si bien no hubo festejo de campeonato, el Clausura 2002 quedó casi resuelto en favor de River y, sobre todo, se produjo un gran desahogo por las circunstancias propias del partido y también por los antecedentes recientes.

El Millonario recibía a Racing por la fecha 16 del torneo. Antes del comienzo de la jornada, llevaba una ventaja de 4 puntos sobre Gimnasia y Esgrima La Plata y de 6 sobre La Academia y sobre Boca, de manera que, con 9 unidades por disputarse luego, una victoria resultaría casi decisiva para asegurarse el título.

El rival de turno, último campeón doméstico, venía de cortar una racha de 35 años de sequía en una definición ajustada, precisamente contra los dirigidos por Ramón Díaz. A la misma altura del certamen anterior, Gerardo Bedoya había frustrado en Avellaneda las posibilidades de un equipo arrollador, que se quedó en las puertas de la consagración.

Por todo eso, aquel duelo en el Monumental tenía sabor a revancha. Y después de un encuentro reñido y jugado como una final, los últimos minutos desataron la locura generalizada: Ángel David Comizzo, el arquero riverplatense, se fue expulsado cuando ya no había más cambios; el por entonces juvenil Martín Demichelis lo tuvo que reemplazar bajo los tres palos y Racing tenía un tiro libre en la puerta del área.

En la popular visitante todos se levantaron, con la esperanza de bajar al puntero y soñar con el bicampeonato, pero una insólita "jugada preparada" que ejecutó Claudio Úbeda propició el contragolpe letal. Tras el rebote en la barrera, Ricardo Rojas anticipó con la cabeza, cruzó un pase para Nelson Cuevas que partió desde su campo y, en una eterna corrida, el paraguayo eliminó a Gustavo Campagnuolo y empujó la pelota a la red.

Pipino, tantas veces postergado por el entrenador debido a su intermitencia, provocó con su mejor intervención esporádica el descontrol en Núñez. Lágrimas y avalanchas afuera, festejos y peleas entre los jugadores adentro (como había sucedido en el semestre anterior). Ramón enfrentó al micrófono del campo de juego y sentenció "Si un equipo quiere salir campeón tiene que salir a ganar", acusando a los de Reinaldo Merlo de haber planteado un esquema defensivo.

Dos fechas después, River logró el campeonato al golear 5-1 a Argentinos Juniors en casa, pero son muchos más los que recuerdan el heroico tanto del paraguayo salvador contra Racing, que cerró una herida y abrió para él un lugar en la historia.

En las tribunas, la jugada tuvo la particularidad de haber roto el silencio de la tensión con cinco alaridos inolvidables: el del rebote en la barrera, el del cabezazo de Rojas, el de su asistencia, el de la improvisada gambeta de Cuevas al arquero y, el más importante de todos, el de un gol que 18 años después sigue poniéndoles a los hinchas la piel de gallina.