Cángele contó historias secretas de la semi Boca-River, en 2004

De quedar afuera del banco a convertirse en protagonista clave de aquella hazaña xeneize en el Monumental. "Yo era el sexto pateador", dijo.

Cángele contó historias secretas de la semi Boca-River, en 2004

Franco Cángele fue un espectador de lujo de uno de los goles más apasionantes en la historia de los superclásicos. Aquel 17 de junio de 2004, el zurdo ingresó faltando pocos minutos para que termine el partido, tomó la pelota, se lanzó por la izquierda, asistió a Carlos Tevez y vio como el Monumental se silenciaba por completo.

Años más tarde, el hoy exjugador recuerda historias ocultas de aquella semifinal de novela entre Boca y River: "Llegamos al Monumental y Bianchi me comunica que quedaba afuera del banco. Sentí tristeza porque todo futbolista quería estar en ese partido. Pero pasaron 5 minutos y todo cambió. Se me acerca y me dice que me cambie porque finalmente iba a estar entre los suplentes. Afuera quedó Pablito Jérez".

Franco, quien ingresó a los 87 minutos en lugar de Diego Cagna, revive algunas de las indicaciones que recibió por parte del Virrey: "Carlos (Bianchi) me pidió que tenga la pelota y la lleve para adelante, así podíamos salir un poco. Nosotros estábamos con 10 hombres y había que aguantar".

Un minuto después de su ingreso, Cángele toma el balón por la derecha, corre a toda velocidad, saca el centro y asiste a Carlos Tevez, quien de zurda le da el empate a Boca en Núñez. Sin embargo un minuto después, River se pone 2-1 arriba tras el gol de Cristian Nasutti. Y acá llega un testimonio nunca antes escuchado.

"Cuando veo que Nasutti estaba solo en el fondo, voy a tomarlo. Schiavi me dice que lo suelte y yo me voy a la medialuna. Después de eso, lo que todos sabemos: gol de River y a penales. Cuando Bianchi me preguntó si la marca era mía, lo culpé al Flaco, ja", contó en diálogo con Planeta Boca Juniors.

La serie entre xeneizes y millonarios se definió desde el punto del penal. Boca venció 5-4 a su eterno rival y logró la clasificación a la final de aquella Libertadores. Pero Cángele guarda un secreto más en su memoria: "Si seguíamos pateando, yo era el sexto. Desde mitad de cancha pedía por favor que no me tocara, por eso cuando ganamos lo festejé el doble. Fue una locura, un momento inolvidable. Valió tanto como un título".