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El factor Carrascal y la confianza absoluta de Gallardo

El entrenador sorprendió con una decisión inesperada en la previa de Cruzeiro - River y el colombiano le respondió con una gran actuación en el Mineirao.

El factor Carrascal y la confianza absoluta de Gallardo
Prensa River Plate

"Va a jugar Jorge Carrascal de titular", anunciaron los medios de comunicación que hasta minutos antes tenían casi confirmado que la única duda de River en el mediocampo era la inclusión de Palacios o la de De La Cruz. La novedad llegó junto con la planilla y Gallardo, una vez más, consiguió el golpe de efecto que buscaba.

Mientras todos hablaban de lo complicado de tener que definir una serie en una cancha históricamente adversa, de la ausencia de Pinola o de las condiciones físicas de Ponzio, el DT, un paso más adelante, contó que la noche anterior había decidido poner al juvenil, de apenas 21 años y un puñado de minutos jugados en el club, de arranque en el Mineirao.

El llamado "Neymar colombiano" llegó a River a comienzos de este 2019 desde la desconocida liga ucraniana, sin demasiados pergaminos y con dos mochilas: la de su exagerado apodo y la de tener que integrarse a un plantel que venía de ser campeón de América y lograr la máxima gesta en la historia de la institución.

Con algunas participaciones en Reserva, pero sin rodaje en Primera División y con muchas alternativas para su puesto, el chico del peinado curioso y el beso tatuado en el cuello estuvo cerca de partir en el último receso, incluso antes de que se cumplan los plazos de su préstamo con opción de compra.

Sin embargo, en el inicio de una nueva Superliga, el entrenador optó por ponerlo en un partido que venía cuesta arriba contra Argentinos Juniors en La Paternal y el volante mostró rebeldía y desparpajo, y hasta convirtió el gol del empate. Hasta allí, una historia de superación común, la de un futbolista que se esforzó para demostrarle al conductor del grupo que puede ser una opción cuando lo considere.

"Es un adelantado, te dice que va a pasar algo y pasa", explicó alguna vez Pinola al ser consultado por las virtudes de Gallardo. Y en la noche del martes, otra vez tuvo razón. Como cuando probó la línea de cinco en el fondo por primera vez en la ida de la final de la Libertadores contra Boca; como cuando puso a Mora y a Iván Alonso por el Pity Martínez y D'Alessandro en la final de la Copa Argentina contra Rosario Central.

La noticia del ingreso de Carrascal en la previa del encuentro generó en primer término confusión, pero luego esa confianza ciega que supieron ganarse el Muñeco y sus jugadores: la certeza de que si él lo decide seguro tendrá algún fundamento y que la mejor elección siempre será la suya, aunque pueda no parecerlo. Una especie de entrega total, de encomendación definitiva.

En Belo Horizonte, el número 8 de River también creyó en esa decisión. Con su tranco particular y su desfachatez, absorbió la presión sin problemas para hacer su presentación en sociedad y ser, junto a Armani, el punto más alto del equipo en otra noche copera para el recuerdo.

"Tuve la intuición de que lo iba a hacer bien", reveló Gallardo con soltura y con una sonrisa dibujada en la conferencia de prensa. Mientras tanto, probablemente ya estuviera pensando en la próxima sorpresa con la cual patear el tablero en los cuartos de final.