River Plate

Con la confianza de Gallardo, en busca de una nueva proeza

River jugó un flojo partido ante Cruzeiro y no logró romper el cero. Ahora estará ante otra prueba de fuego, de las que le gustan al entrenador en la Copa Libertadores.

Con la confianza de Gallardo, en busca de una nueva proeza
Rodrigo Valle Getty Images

El pitazo final de Julio Bascuñán en el Monumental, inmediatamente después del penal malogrado por Matías Suárez, dejó una sensación de preocupación en el ambiente. Por esa chance desperdiciada, porque River no tuvo una buena noche y porque tampoco la fortuna lo acompañó cuando lo necesitó; cuestiones, todas ellas, que en la Copa Libertadores resultan vitales.

Sin embargo, el desasosiego de los hinchas duró apenas unos minutos. Las experiencias recientes en el certamen continental modificaron el habitual semblante de los riverplatenses ante las adversidades y la vieja odisea de buscar una clasificación en Brasil hoy se ve como una posibilidad concreta.

"Estamos en igualdad de condiciones", sentenció Gallardo para reafirmar que para el Millonario ya no es un imposible ganarle de visitante a otro grande de Sudamérica ni mucho menos conseguir un empate con goles.

Los antecedentes con Cruzeiro en 2015 y con Gremio en 2018 sirven de muestra, pero también se percibe en el sentir colectivo que, en este ciclo del Muñeco, se corrió el límite de lo que en algún momento era considerado una hazaña. Sin dudas que no será sencillo, pero en Belo Horizonte, el campeón de América intentará repetir algo que en los últimos años naturalizó.

Para ello hará falta una producción bastante superior a la de este martes: que Enzo Pérez, Montiel y Martínez Quarta hayan sido los puntos más altos explica buena parte de los problemas en la generación de juego y en la definición. Se necesitará más de Nacho Fernández, más de Palacios, más de De La Cruz. Se necesitará también un mejor partido de Suárez y seguramente la vuelta de Pratto a la titularidad.

La falta de ritmo de competencia y esos bajos rendimientos individuales de algunas piezas clave del equipo atentaron contra el objetivo de hacer la diferencia en casa. Sin tiempo para lamentos, queda tratar de revertir la imagen y afinar la puntería dentro de una semana.

En la dura misión que tiene por delante, River también encuentra un aliciente: las últimas dos veces que levantó la Copa, las categóricas victorias en tierras brasileñas fueron el punto de inflexión, el impulso anímico que hizo sentir invencible a cada uno de esos planteles campeones.

La buena noticia, entonces, es que para una historia que lleva ya más de cinco años y se construyó en base a retos cada vez más grandes y a desafíos superados contra fantasmas del pasado, aparece la posibilidad de escribir un nuevo capítulo: el Mineirazo bis.