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Gago: ídolo de Boca que emigró al Madrid demasiado pronto

Gago: ídolo de Boca que emigró al Madrid demasiado pronto

Con apenas 20 años, el volante firmó por el Real Madrid Tras pasar siete temporadas en Europa, regresó a Argentina. Se dejó todo por Boca, pero le lastraron las lesiones.

Fernando Gago es un ejemplo en todos los sentidos de la palabra. En su forma de entender el fútbol, en su forma de sobreponerse a las lesiones, en su forma de poner el corazón, da igual el lugar o el momento. Incluso desde otro prisma, quizás más negativo, se pueden entender sus hechos como un ejemplo. Y es que con solo 20 años se fue de Boca para firmar por el Real Madrid. Es difícil decir que eso fuese un error, pero es el mejor ejemplo de que los jugadores deben madurar antes de dar el salto a un grande de Europa.

En sus primeras temporadas en Boca, como juvenil, Gago irrumpió con una fuerza desmedida. Compartió con jugadores de la jerarquía de Juan Román Riquelme, Sebastián Battaglia o Carlos Tevez. Esto le ayudó a formarse muy rápido. Lo más sorprendente era como un pibe de su edad entendía el juego y nunca se escondía. La pedía y le daba criterio a cada pase, a cada jugada.

En el mercado de enero del año 2007, toca la puerta el Real Madrid. Tanto él como otro joven delantero del máximo rival (Gonzalo Higuaín) llamaron la atención del todopoderoso club blanco. Boca recibió 20 millones por su traspaso, una cifra imposible de rechazar. En su primer año, entró con cierta frecuencia en los planes de Fabio Capello, dejando la sensación de que, con tiempo, se volvería indiscutible.

Nada más lejos de la realidad, Gago jugó allí durante cinco temporadas, pero nunca llegó a rendir a su mejor nivel ni a ganarse un puesto en el once. Su segunda temporada, con Bernd Schuster a los mandos, fue la mejor, pero su participación fue decayendo con el paso de los años hasta acabar saliendo cedido al Roma. En Madrid ganó dos ligas, una Copa del Rey una Supercopa de España.

Tras un año en Italia, el Madrid decide venderlo al Valencia por 3,5 millones de euros, y seis meses después pone fin a su aventura europea. Primero es cedido a Vélez, donde gana una Superfinal, para finalmente fichar por Boca, que desembolsó 1,7 millones en 2013.

Gago regresó al club de sus amores, donde quería acabar su carrera. El problema es que su vuelta fue más complicada de los esperado. Le costó entrar en la rotación primero, de Carlos Bianchi y, después, de Rodolfo Arruabarrena. Para colmo, se rompió el tendón de Aquiles en la que sería su primera lesión grave.

Se recuperó y lo hizo con mucha fuerza. Con la llegada de Guillermo Barros Schelotto, se convirtió en pieza clave del engranaje que hacía que Boca arrollase a sus rivales. Pero, volvió a golpearle la mala fortuna y se rompió por segunda vez el tendón.

En el tramo final de su carrera, Gago tuvo que afrontar otras dos graves lesiones: se rompió el ligamento cruzado anterior en un partido con la selección argentina y, por tercera vez, el tendón de Aquiles. Esta última fue en la final de Copa Libertadores ante River en el Santiago Bernabéu, en el que acabó siendo el desagradable final de su carrera.