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Copa Libertadores

Choque de objetivos: el River copero todavía no arranca

Choque de objetivos: el River copero todavía no arranca

Juan Ignacio Roncoroni

EFE

El Millonario no mostró todavía su mejor versión en el certamen continental y le apunta al cuarto puesto de la Superliga como prioridad a corto plazo.

El empate ante Palestino en el Monumental sembró algo de preocupación en River: el último campeón de América sabe que la visita a Porto Alegre para enfrentar a Internacional podría ser determinante para su futuro en el Grupo A de la Copa Libertadores.

Fue un factor común de casi todas las temporadas del ciclo de Marcelo Gallardo que, a la hora de priorizar un objetivo, el Muñeco se inclinara por los torneos continentales y muchas veces descuidara por ello sus participaciones en las competiciones domésticas. Sin embargo, esta vez la ecuación parece haberse invertido.

Obligado por haber tenido una pobre primera mitad en la Superliga y haber comenzado el año con tres derrotas en casa, el Millonario necesitaba de un sprint importante en el tramo final para clasificarse a la Libertadores 2020. Y casi como si se tratara de una obsesión, el entrenador se propuso conseguirlo.

La seguidilla positiva que River coronó con la victoria en Tucumán -que lo catapultó al cuarto puesto, el último que le alcanzaría para acceder a la próxima edición de la Copa- mostró la mejor versión de un equipo que encuentra en su carácter para afrontar los compromisos determinantes una de sus mayores virtudes.

Pero ese fuego sagrado que el Millonario exhibió una vez más para trepar con firmeza en la tabla de posiciones, aún no apareció en sus dos encuentros internacionales del año. Tanto contra Alianza Lima como contra Palestino, se vieron tramos de empuje, de vocación ofensiva, pero sin la autoridad que convirtió al plantel riverplatense en el más poderoso de Sudamérica.

Los factores pueden ser diversos, aunque hay algunos que resultan evidentes: no es fácil volver a fojas cero tan rápido en el afán de alcanzar un horizonte al que ya se llegó hace poco tiempo con un imnenso desgaste y hoy, en Núñez, lo primero que se pretende es cerrar la participación en el Campeonato de Primera División sin bajar del cuarto lugar.

Si bien desde los nombres el DT baja otro mensaje (guardó algunos titulares el domingo y puso lo mejor el miércoles), lo cierto es que a sus dirigidos les está costando ponerse en sintonía con un certamen en el que no se midió con rivales poderosos y apenas pudo rescatar dos empates.

Quizás, acorde a su costumbre de dar el presente en partidos grandes, el viaje a Brasil del próximo 3 de abril pueda ser el punto de partida para que River se reconcilie con la imagen copera que supo demostrar en los últimos años. Por lo pronto, necesitará un buen resultado para que el margen de error no se le achique.