Orden y pragmatismo en Boca
Gustavo Alfaro será anunciado como nuevo entrenador de Boca Juniors y tendrá la dura misión de tomar el mando de un plantel golpeado psicológicamente.

Gustavo Alfaro será anunciado como nuevo entrenador de Boca Juniors y tendrá la dura misión de tomar el mando de un plantel golpeado psicológicamente después de perder la final de la Copa Libertadores de América a manos de River Plate.
Sus equipos en general son pragmáticos, ponderan el orden y el sacrificio.Rafaelino de 52 años, “Lechuga” arrancó su carrera de director técnico en su ciudad al frente de Atlético, colores que defendió también en su época de futbolista.
Forjó una exitosa carrera a base del esfuerzo y dedicación, y con sus valores personales y convicciones tuvo oportunidades en distintos clubes como Patronato, Quilmes, Belgrano, Olimpo.
Hizo historia en Quilmes, primero en ascenderlo y luego en clasificarlo a la Copa Libertadores y a la Sudamericana. Debido a este gran paso por el “Cervecero”, fue contratado por San Lorenzo, en su primera vez al frente de un equipo denominado Grande. No fue bueno su paso por el Bajo Flores, ya que los refuerzos de categoría que llegaron, como el paraguayo José Saturnino Cardozo y el uruguayo Paolo Montero, no funcionaron, por lo que fue despedido y recaló luego en Arsenal, donde dejó una huella imborrable.
En el Viaducto, Alfaro consiguió el primer título internacional de Arsenal, en aquella recordada final ante el América de México, en el Cilindro de Avellaneda.
Luego de ese título, se retiró del Arse y trabajó en Rosario Central y en el Al-Ahli de Arabia Saudita, para después regresar a Arsenal y seguir dándole estrellas al club de los Grondona. El equipo de Sarandí ganó en esa etapa bajo su conducción el Clausura 2012, la Supercopa Argentina 2012 y la Copa Argentina 2013.
Su destino como entrenador siguió luego por Tigre, Gimnasia y Esgrima La Plata y Huracán. En el “Globo” estuvo 18 meses, consiguiendo la clasificación a la Copa Libertadores 2019 y peleando la actual Superliga.
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Su manera respetuosa de llegada a los futbolistas y su forma de trabajo, lo situaron en el radar de Boca, que por medio de su manager Nicolás Burdisso fue contactado y seducido para tener la gran chance de su carrera.
No será un desafío fácil para Alfaro, porque, sin ser un ídolo “Xeneize”, tendrá que a base de resultados devolverle a los hinchas la ilusión después del golpazo sufrido en Madrid.