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RIVER-BOCA

Pavón, el ojo derecho de Guillermo

Pavón, el ojo derecho de Guillermo

Kiko Huesca

EFE

Si hay un jugador irremplazable para Barros Schelotto, ese es Cristian Pavón. El extremo, que bajó el nivel tras el Mundial, quiere demostrar que sigue siendo el jugador decisivo.

Hubo un período de tiempo en el que Cristian Pavón jugaba siempre. Llegó a encadenar 69 partidos seguidos jugando, la mayor parte de ellos como titular y algunos entrando desde el banco de suplentes. Ningún problema físico para un jugador que tiene un físico explosivo importante. Todos rotaban, todos descansaban, menos él.

El mundial de Rusia fue algo complicado para muchos jugadores, sobre todo en la vuelta a los campeonatos locales. La gran carga de partidos y exigencia mental hizo que el nivel de muchos bajase y el caso de Pavón fue claro. Ya no encaraba como antes, no definía, no asistía, no era decisivo. A pesar de eso, para Guillermo siempre fue titular, pero llegó el partido contra River en La Bombonera y el reloj se paró.

Desgarro en el posterior de la pierna derecha. El jugador se rompió a los pocos minutos del inicio del partido y sus golpes en el césped hacían presagiar lo peor. Se iba a perder lo que restaba de ida y la vuelta en la cancha de River. Pero no sabía que habría un capítulo más en toda esta vorágine de final.

El partido en el Monumental se suspendió y eso le dio aire a Pavón. El jugador se recuperó y empezó a entrenar a la par del grupo. Trabajó mucho para llegar y lo consiguió. El extremo es esencial en el esquema de Guillermo, su ida y vuelta, su gran disparo y desborde, le da a Boca algo importante en el juego. Fue el jugador decisivo durante el bicampeonato del fútbol argentino y lo quiere volver a demostrar en la final de la Copa Libertadores que se disputará en el Santiago Bernabéu.