SELECCIÓN ARGENTINA

Argentina, una selección sin glamour que no llena la cancha

Argentina, una selección sin glamour que no llena la cancha

GUSTAVO ORTIZ

DIARIO AS

A la Selección Argentina, y a los organizadores de sus amistosos en esta ventana FIFA, no se les puede negar la imaginación por lograr que el estadio presente un marco adecuado.

Promociones de entradas al 50 por ciento del precio original "hasta agotar el stock", entradas gratuitas para menores de 12 años, acercamiento a la gente con un entrenamiento abierto en cancha de Instituto el domingo por la tarde... A la Selección Argentina, y a los organizadores de sus amistosos en esta ventana FIFA, no se les puede negar la imaginación y el interés por lograr que el estadio Kempes presente un marco adecuado cuando esta noche el equipo dirigido por Lionel Scaloni salga a la cancha para afrontar el primero de los dos partidos programados contra México. Que termine consiguiéndolo todavía está por verse.

La combinación de factores ha jugado decididamente en contra de esta doble presentación de la albiceleste en el país. Atrapados en el lugar del jamón y el queso del sandwich entre las dos Superfinales de Copa Libertadores, enmarcados por una agudización de la crisis económica nacional y con los gastos de fin de año y las posibles vacaciones la vista, estos partidos caen en muy mal momento.

Aunque, por supuesto, nada pesa más que las circunstancias propias que envuelven a Selección. El fracaso en Rusia 2018 -en lo deportivo, pero también en cuestiones de imagen y organización- provocó una fractura en la popularidad de un equipo que, especialmente en Córdoba, siempre ha tenido una enorme acogida.

La innegable y triste realidad es que la Selección hoy ha perdido "glamour". La tan reclamada renovación está en pleno desarrollo, las figuras de la última década, ya sea por elección propia o del entrenador, no aparecen en la lista de convocados, y los nuevos todavía no han enganchado al hincha con suficiente fuerza. Si se suma que no hay ninguna competición en serio en el corto plazo, el combo resulta letal para despertar interés.

Un vistazo al equipo que Scaloni anunció como titular para esta noche ahorra la necesidad de explicaciones. La última vez que Messi jugó en Córdoba había más de un millar de personas esperándolo en el hotel. Esta vez el 10 se quedó en Barcelona.Tampoco están Agüero, Higuaín, Di María, Otamendi ni ninguno de los que llevan años llenándo los ojos del hincha a través de las pantallas de televisión con sus éxitos en Europa. Y el rendimiento deportivo de los últimos meses, si bien no fue negativo, tampoco alcanzó para volver a encender la ilusión.

Los once que arrancarán esta noche son casi un combinado Sub-23 con algunos agregados. El 70 por ciento de ellos no ha completado todavía una decena de partidos internacionales y muy pocos triunfan en un grande del exterior. No hay jugadores de Boca ni de River, y si bien la estrella es un coterráneo, Paulo Dybala, lo cierto es que no se consagró en Belgrano ni en Talleres, los clubes más populares de la provincia, sino en Instituto. Son demasiados puntos en contra.

En 2011, después de la Copa América, los jugadores que integraban la base de la Selección, y que siguieron al pie del cañón hasta la caída ante Francia en el Mundial, aseguraban que Córdoba era la plaza del país donde se sentían mejor tratados y donde más apoyo recibían. Posiblemente, en el fondo el cariño se mantenga intacto. Pero las circunstancias no ayudan. Sin datos fiables de recaudación, recién esta noche se sabrá si la Docta sigue siendo fiel a un equipo en horas bajas.