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BOCA 2-0 PALMEIRAS

Benedetto impulsa a Boca

Benedetto impulsa a Boca

Gustavo Ortiz

Dos goles del 'Pipa' Benedetto ponen a Boca con un pie en la final de la Copa Libertadores. La semana que viene se decidirá en el Allianz Parque.

En una noche que pudo ser negra para Boca apareció el goleador Benedetto para darle la victoria a su equipo (2-0) cuando faltaban solo seis minutos para el final del encuentro. El primer gol a los 86' de cabeza le dio vida a su equipo, que no habla tenido una buena noche. Y el segundo, un gol de baby fútbol con pisada y engaño para el recuerdo.

Palmeiras había conseguido neutralizar a los locales, con una marca férrea y pagó caro su falta de iniciativa para ir a buscar la victoria. El plan le había salido a la perfección en buena parte del partido también por la falta de ideas y juego colectivo de los xeneizes. Pero apareció en cancha Benedetto. Y con él, destruyó el desarrollo del partido. Fue impensado, porque el delantero sigue arrastrando la falta de fútbol por su prolongada inactividad por la lesión que sufrió en su rodilla, y hasta esta noche no había marcado goles en el plano internacional.

El equipo paulista fue a la Bombonera a hacer su partido. Bien parado tácticamente no le costó demasiado controlar al equipo xeneize, que falló en la gestación de juego. Y el equipo de Scolari se conformó con defenderse y no pasar apuros, y hasta parecido conformarse con el empate en la Bombonera; un buen resultado para sus intenciones de definir la serie en una semana en San Pablo.

El planteamiento de Guillermo Barros Schelotto en la primera parte, con un mediocampo de corte combativo, integrado con Pablo Perez, Barrios y Nahitan Nandez, sirvió para frenar el juego de los brasileños pero tuvo las dificultades de siempre en la gestación, y para asociar a los volantes con los atacantes. Volvió a chocar con sus propias limitaciones, y de poco le sirvió en la primera parte alinear a los tres atacantes, Wanchope Ábila y Mauro Zárate y Cristian Pavón, quienes quedaron muy aislados y lejos de la pelota.

Sin funcionamiento colectivo, Boca dependió del talento de sus individualidades que no estuvieron iluminados en la primera parte. Pavón siempre recibió de espaldas al arco. Abila chocó con los centrales. Y Zárate no encontró su lugar en el equipo y las pocas ocasiones que tuvo las desperdició con remates inofensivos.

Con la tranquilidad de que el equipo brasileño tampoco inquietaba, los locales, se entregaron a esperar en su campo ante la presión del rival, y a aprovechar alguna contra con la subida de Pavón lanzado al ataque por izquierda chocó con las buenas coberturas del argentino Gustavo Gómez, y Jara estuvo muy impreciso en los pases para generar peligro. Tuvo un remate de media distancia Pablo Pérez, la llegada más importante del primer tiempo.

Pero la primera parte se fue sin que los dos equipos probaran a los arqueros. En la segunda parte a Palmeiras le costó entrar en juego. Recuperaba la pelota en la mitad de cancha, y jugaba hacia los costados para sus delanteros, pero su seguridad hasta el momento radicaba en la falta de juego colectivo de Boca.

Barros Schelotto mandó a la cancha a Villa en reemplazo de Mauro Zárate. Y Pavón fue sobre la derecha para dejarle su lugar en la izquierda al colombiano. Con su ingreso como wing derecho, el equipo xeneize recuperó protagonismo. Levantó también su nivel Pablo Pérez quien tuvo un duelo particular con el experimentado Felipe Melo, y apretó un poco más en campo contrario aunque sin claridad. Y siguió adoleciendo de la falta de fluidez y de juego colectivo aunque tuvo mayor actitud. Tampoco tuvo cambios de frente, y intentó siempre por el sector derecho, donde Palmeiras controlaba bien el sector con superioridad numérica en las marcas.

Scolari mando a la cancha a Deyverson por el delantero Borja. Y en Boca fue reemplazado Wanchope Abila por Benedetto, mientras Tevez o Gago esperaban en el banco su chance de ingresar en el partido. Cualquiera de ellos hubieran ayudado a su equipo a conectarse mejor en el juego asociado.

En una ocasión inmejorable, Olaza le pegó muy bien de zurda a la pelota en un tiro libre, la barrera se abrió, y Weverton muy exigido le sacó el gol al uruguayo. Pero el gol llego, de la manera insual con un centro magistral de Villa que cabeceó Benedetto para transformarse en el héroe de la noche y darle la victoria a su equipo sobre el final del partido.

Pero era la noche del Pipa, y engañó con una pisada al defensor con un toque y se puso de frente al arco, para sacar un derechazo y marcar el segundo.

Benedetto cambió el partido y el resultado. Y con sus goles su equipo se ilusiona con cerrar la llave la semana próxima en San Pablo y llegar a la final.