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El fantasma de las SAD vuelve a sobrevolar el fútbol argentino

El fantasma de las SAD vuelve a sobrevolar el fútbol argentino

Hace casi dos décadas que Macri intenta reformar los estatutos del fútbol argentino para permitir que los clubes se transformen en Sociedades Anónimas Deportivas.

Hace casi dos décadas que Mauricio Macri intenta reformar los estatutos del fútbol argentino para permitir que los clubes se transformen en Sociedades Anónimas Deportivas, ya sea de manera voluntaria, o forzada, como ocurrió en su día en España. Presentó su primer proyecto en ese sentido cuando era presidente de Boca, allá por principios de este siglo. Fue derrotado de forma prácticamente unánime, pero la idea quedó fija en su mente. El 22 de noviembre, su viejo anhelo tendrá una nueva ocasión de alcanzar su meta.

Ese día se celebra la Asamblea anual de la AFA, y si nada lo impide, los 43 delegados con derecho a voto volverán a tratar el tema que, por otra parte, fue una vez más rechazado en febrero de 2017, cuando la Comisión Normalizadora regía (o intentaba regir) los destinos del fútbol argentino.

Esta vez, la presión para lograr el cambio de status es más fuerte que nunca. Por ejemplo, los operadores favorables a la idea, con Daniel Angelici a la cabeza, pretenden esta vez que el voto sea electrónico y secreto, en lugar de a mano alzada, “para que todos podamos expresarnos con libertad”, según lo explican.

Aunque el argumento de mayor peso que esgrimen apunta a lo económico. Se trata de la supuesta intención del Gobierno de modificar el decreto 1212, norma que reduce del 31% al 7% el impuesto a las contribuciones patronales y aportes personales en los clubes, considerados en la actualidad sociedades sin fines de lucro. La amenaza es aumentar sustancialmente el índice o derogar el decreto –sancionado en 2003- para pasar a los clubes al régimen general, lo cual haría estragos en las arcas de muchas instituciones y liquidaría buena parte de la actividad social y educativa que realizan.

De todos modos, conseguir la modificación de Estatuto no será fácil. Se necesitan 33 de los 43 votos para aprobarla y la resistencia es tan fuerte como las presiones. Varios clubes de Primera (River, San Lorenzo, Racing, Vélez, Rosario Central…) ya han manifestado su postura contraria, y las entidades del Ascenso estarían alineadas en el mismo sentido, lo cual sería suficiente para voltear una vez más el intento.Las charlas y reuniones entre dirigentes para valorar pros y contras y sumar voluntades para no dejarse avasallar por el avance de los afines a las SAD son y serán moneda corriente hasta que llegue la Asamblea.

Por otro lado, se ha creado una Coordinadora del Hincha que en las últimas semanas está repartiendo volantes informativos en las canchas para sensibilizar a los aficionados y alertar sobre la decisión que pueda tomar el representante de cada institución en el momento de la votación, que incluyen promesas de escraches a aquellos que incumplan el mandato de sus socios.

En cualquier caso, un cambio en el Estatuto tampoco implicará la adopción automática del nuevo sistema. Harán falta la aprobación de los socios de cada club para la modificación de sus propios estatutos, y un paraguas legal en forma de ley o decreto que contemple esta nueva forma de funcionamiento.

Sea como sea la próxima batalla tiene fecha asignada. El 22 de noviembre, el fantasma de las SAD sobrevolará nuevamente el fútbol argentino. Queda un mes para saber si se trata de otro intento en vano o si esta vez se quitará la sábana para mostrar su verdadero rostro.

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