BOCA JUNIORS

Boca, entre luces y sombras

Boca, entre luces y sombras

DOUGLAS MAGNO

AFP

Los de Guillermo sufrieron pero acabaron consiguiendo el pase a las semifinales de la Copa Libertadores, donde se verán las caras con Palmeiras.

Boca se sacó un gigantesco peso de encima. Con River clasificado para semifinales de la Libertadores y un posible e histórico desenlace entre los más grandes de Argentina a la vuelta de la esquina, mancarse en Belo Horizonte después de llegar con dos goles de ventaja hubiese sido lapidario. Para el cuerpo técnico sin duda, y para buena parte de los jugadores también.

Pero el equipo de los Barros Schelotto logró resistir los embates del Cruzeiro, un conjunto que desmerece la prosapia del fútbol de su país proponiendo un juego primitivo, industrial, anacrónico, más escocés o irlandés que brasileño. Lo hizo con el temple y el carácter que muchas veces se echó en falta en los últimos años. También con unos cuantos sustos, con incertidumbre durante varios minutos, y con el mismo déficit de juego que viene arrastrando desde hace mucho tiempo.

Instalado ya en el anteúltimo peldaño de la Copa cabe preguntarse entonces si lo que expone puede alcanzarle a Boca para soñar con alcanzar la cima y ponerse a la par de Independiente como máximo ganador de la Libertadores. Y aunque en este deporte todo es relativo y no necesariamente el rendimiento corre paralelo a los resultados, las luces y las sombras del equipo continúan dividiendo las aguas.

Hay puntos a favor para que el hincha xeneize se ilusione. No es sencillo recuperarse rápido de dos mazazos en cuatro días (derrota en el Superclásico y eliminación en Copa Argentina) y Boca supo hacerlo. Resistió con firmeza el agobio al que lo sometió Cruzeiro a base de centros y más centros. Muy seguros Izquierdoz y Magallán en la retaguardia, Barrios, Buffarini y, sobre todo, Nahitan Nández recuperaron en cierta medida esa vieja estirpe copera que distinguió a Boca en los años de sus mayores éxitos. En ese aspecto, el anímico y emocional, el pase a semis tiene un efecto multiplicador que refuerza la autoconfianza.

Otro factor positivo es la consolidación de Sebastián Villa como primera opción de ataque por las bandas. Se sabía que el colombiano era rápido, encarador, con velocidad y freno; ahora también se sabe que no se achica ante los ambientes hostiles. Se convirtió en una carta ganadora por encima de cualquier otra alternativa, Pavón incluido.

Los problemas están en el debe. Aun con la alegría de la clasificación a flor de piel, a nadie se le debería escapar que Boca sobrevivió a la serie caminando sobre el alambre y a merced de las decisiones arbitrales.

Ocurrió en la ida, cuando marcó el segundo gol (decisivo para pasar de ronda) contra un rival disminuido por una expulsión injusta. Y volvió a suceder anoche. Por un lado, todo pudo haber cambiado si el uruguayo Cunha hubiera dado validez al gol de Barcos sobre el final del primer tiempo. La anulación fue correcta, hubo jugada peligrosa de Dedé, pero es una acción de pura interpretación y en esos casos no hay VAR que modifique la sanción. Por el otro, porque el gol de Pavón llegó en los minutos de la basura y con el rival nuevamente con 10 jugadores por otra roja discutible.

Mientras tanto, y en el juego propiamente dicho, Boca siguió mostrando flancos frágiles. No dio seguridad Rossi en el arco, tan valiente como errático, alternando aciertos con equivocaciones de bulto. Esta vez no tuvieron consecuencias en la chapa pero sirven para acrecentar las sospechas sobre un jugador envuelto en la desconfianza general y para abrir la puerta a su relevo por el boliviano Lampe en los partidos ante Palmeiras.

Por otra parte, hasta el ingreso de Gago el equipo no logró tener la pelota para marcar el ritmo y defenderse lejos de su área. Muy impreciso Pablo Pérez en los pases, con poca participación Zárate, más preocupados por defender que por atacar Pavón y Villa, Boca vivió todo el partido muy lejos del arco de Fabio y con poco control del juego.

Si el equipo cumplió con la labor de no ceder ante el empuje adversario fue porque supo apretar los dientes, pero también porque lo ayudó la falta de ideas de Cruzeiro. Contra rivales de funcionamiento más sofisticado –River en el último clásico, por ejemplo- no alcanza solo con el carácter. Y en ese punto, los Mellizos tienen mucho trabajo por delante, tanto en el orden para recuperar la pelota como en los movimientos para elaborar fútbol en campo rival.

Para el Mundo Boca nada era más importante que atravesar la frontera de los cuartos de final. Lo logró y ahora empieza otra etapa, excitante pero al mismo tiempo más aliviada. Espera Palmeiras, un conjunto con más talento y mayores herramientas (es el actual puntero del Brasileirao, a 11 fechas del final del campeonato); y en el horizonte se vislumbra River.

Boca renovó anoche la ilusión y afianzó la personalidad. Para sostenerlas con juego a los Barros Schelotto les quedan todavía unas cuantas cuestiones que resolver.

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