SELECCIÓN

Los cambios utópicos de Argentina

Los cambios utópicos de Argentina

Gabriel Rossi

Getty Images

Nada parece conmover los cimientos de los dirigentes de los clubes ni de la propia AFA. Se pelean cuestiones pequeñas, se desatiende lo realmente importante.

Si alguien sostenía la utópica idea de que una mala actuación de la selección argentina en Rusia podía derivar en un verdadero cambio de comportamiento en los encargados de regir sus destinos, ya puede ir tirándola al cubo de los desperdicios. Nada parece conmover los cimientos de los dirigentes de los clubes ni de la propia AFA. Se pelean cuestiones pequeñas, se desatiende lo realmente importante.

Jorge Sampaoli es hoy el epicentro de todo el movimiento en torno al futuro del equipo que representa al fútbol argentino. Resulta curioso, teniendo en cuenta que prácticamente todo el mundo lo cataloga como parte del pasado.

El técnico de Casilda, que guarda un estruendoso silencio público desde la conferencia de prensa posterior al 3-4 ante Francia, comenzó un breve período de vacaciones que nadie sabe hasta cuándo se prolongará, y por lo tanto demorará la negociación prevista desde la AFA para lograr su desvinculación como máximo responsable de la selección.

Claudio Tapia, a su vez, prefiere emplear sus energías en el urgente tema de la remodelación de los torneos de ascenso, que deben comenzar dentro de poco más de un mes y todavía no se sabe cómo van a disputarse. Y mientras tanto, van sucediendo cosas que logran desacreditar por igual a unos y otros.

Las declaraciones de Nicolás Russo, presidente de Lanús, y de Armando Pérez, quien dirigió la tristemente recordada Comisión Normalizadora desde mediados de 2016 hasta la asunción de Tapia hace poco más de un año, son queroseno en un incendio. Ambos, de diversos modos, alentaron la vieja versión de que el núcleo principal de jugadores impuso su criterio sobre el de los últimos entrenadores que pasaron por Ezeiza. Por supuesto, Sampaoli incluido.

Los futbolistas, por su parte, buscan despegarse del técnico caído en desgracia. Aquellos que subieron mensajes de agradecimiento a las redes sociales obviaron cualquier referencia a él y sus ayudantes, un desmarque más efectivo que cualquiera de los realizados durante los cuatro partidos disputados en tierras rusas.

Y algunos de los colaboradores más cercanos del entrenador ya anunciaron su marcha del cuerpo técnico. Entre ellos quienes se encargaban del combinado Sub20 –Sebastián Beccacece y Nicolás Diez-, que debe afrontar un importante torneo internacional en L’Alcudia (España) a partir del día 28 y no tiene en la actualidad ni cuerpo técnico designado ni jugadores convocados. Hubo una primera lista para comenzar las prácticas, pero los clubes se negaron a ceder a la mayoría de sus juveniles.

En semejante desamparo, ¿cómo podría Sampaoli cumplir con su voluntad de mantenerse en el cargo y llevar a cabo la renovación necesaria pensando en la Copa América del año que viene y en las eliminatorias para Qatar 2022? Sin embargo, la palabra renuncia no aparece por el momento en su diccionario, más allá de que se asegure que desde la AFA están dispuestos a forzarla de algún modo.

Cabe recordar que la diferencia entre un despido ahora mismo y otro después del torneo que acabará en Brasil dentro de exactamente un año es de unos nueve millones de dólares en concepto de indemnización. Y por el momento, no parece que el santafesino tenga voluntad de perderlos.

En definitiva, más de lo mismo en todos los sentidos. La frustración prematura en Rusia sirve para alimentar a los carroñeros antes que para imaginar un horizonte diferente y más limpio. Llegados a este punto casi que hubiera sido preferible ser campeones del mundo.

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