SELECCIÓN

Un arquero para Argentina

Un arquero para Argentina

SERGEY DOLZHENKO

EFE

Mientras las grandes selecciones gozan de guardianes hegemónicos en sus porterías, la Albiceleste sigue sin producir un arquero que dé la talla mundial.

Pasan los años y las temporadas, en las que siempre salta una nueva promesa argentina para la portería, pero que nunca termina por germinar. La consecuencia de ello se pudo apreciar en este pasado Mundial, en el que la Albiceleste contó con tres porteros discutidos y con su valía en entredicho. La intempestiva lesión de Romero, el arquero de la generación de Messi, desnudó un problema capital. Sin guardameta no se puede ganar.

Willy Caballero, Nahuel Guzmán y Franco Armani no tenían ni cartel ni calidad para defender una puerta tan pesada como la argentina, y el paso de los partidos no lo tardó en demostrar. Mientras Pickford, Ospina, Muslera, Subasic o Courtois salvaban a sus selecciones. El asunto de los arqueros ya es un problema real para las generaciones albicelestes.

El nombre de Gerónimo Rulli estaba marcado en rojo por los técnicos de Argentina, era el momento y la figura, por fin, de lanzar a una estrella en la portería. Incluso le firmó el Manchester City, para asegurar a un gran arquero de futuro. Pero todo se torció. Rulli, sin previo aviso, dejó de atajar. Y cada partido con la Real Sociedad le caía como una losa, su nivel bajaba en cada semana, hasta llegar a perder la titularidad. Su pésima temporada confirmó lo impensable hace meses: Rulli no iría al Mundial. Y su futuro, incierto, ya con 26 años.

Otro de los hombres que sonaba con fuerza para quedarse con la portería de Argentina era el de Augusto Batalla, que irrumpió con tanto brinco en River Plate que hasta el Real Madrid se interesó por él. Y Batalla les rechazó, para seguir forjándose en su club. Sin embargo, el joven guardameta no encontró lo esperado, y tras encadenar varias actuaciones desafortunadas perdió la titularidad en River. Ahora, Batalla no cuenta para Gallardo, y su etiqueta de arquero prometedor se oscurece, aunque cuenta con el favor de sus 22 años.

Rulli y Batalla eran los porteros que debían luchar por ser los guardianes de Argentina. Pero sus realidades se alejan de aquella impresión. Entre ellos, han ido apareciendo arqueros interesantes, como Gazzaniga (Tottenham) o Chichizola (Getafe), aunque sin el peso suficiente como para comandar a la Albiceleste en el Mundial. Por esto, la confianza de los entrenadores continúa en los veteranos, liderados por Sergio Romero, ya de 31 años. 

Axel Werner, la última esperanza

El deseo de presentar a un arquero joven y dominante se mantiene. Y la esperanza está depositada en el ojo de Diego Pablo Simeone, que fichó a Axel Werner con decisión y celeridad, cuando solo tenía 20 años. Desde el Atlético de Madrid se manejan informes muy positivos del guardameta de Rafaela, del que se espera que este sea su año. Quieren que salga cedido a un club de Primera donde tenga continuidad y pueda demostrar su potencial. Destacan su planta (1,92), su juego de pies y su rol de "estudiante", siempre atento a Jan Oblak. Argentina podría contar con una última bala para su portería truncada, y Simeone le quiere cuidar. 

 

 

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