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El miedo a perder es el enemigo invisible de Argentina

El miedo a perder es el enemigo invisible de Argentina

ALBERT GEA

REUTERS

Solo el miedo a perder puede explicar que Jorge Sampaoli haya optado por recuperar la dupla Mascherano-Biglia para el debut ante Islandia en el Mundial.

El miedo es un sentimiento contradictorio si se lo mira desde la cotidianidad. Puede salvar vidas en condiciones peligrosas, cuando promueve la prudencia o la cautela pero también ponerlas en riesgo cuando genera parálisis en momentos donde sería más aconsejable alguna otra acción. En cambio, visto desde el deporte, el miedo es solo un camino de ida, siempre negativo. Porque condiciona, atenaza e interfiere en la realización de aquello que en otros momentos surge de un modo natural. Y porque apunta invariablemente al mismo objetivo: es miedo a perder.

Con el tiempo y las frustraciones, en el núcleo del plantel que conforma la actual selección argentina fue creciendo esa sensación de que la derrota está esperando con su guadaña a la vuelta de cualquier partido. Es como una nube que flota sobre las mentes del grupo y va carcomiendo a todo aquel que se va sumando. No importa que sean jugadores o cuerpo técnico, no importa que se den cuenta de lo que está sucediendo.

Solo el miedo a perder puede explicar que Jorge Sampaoli haya optado por recuperar la dupla Mascherano-Biglia para el debut en Rusia después de entrenar durante más de una semana con Lo Celso en el doble 5. Quizás sea el miedo a perder el que ate las piernas de hombres que han construido sus carreras en base a gambeta y atrevimiento, y que con el escudo de AFA en el pecho prefieren el toque intrascendente que elude responsabilidades.

Nadie queda exento. Ni siquiera el mejor. Lionel Messi no tiene en la ejecución de penales su aspecto más valioso. Ha errado muchos en el Barcelona. Pero nunca con la frecuencia y la importancia de los que manda al limbo con Argentina. Y es muy probable que el miedo a perder componga un porcentaje grande del fantasma que parece acompañarlo la mayor parte del tiempo cuando viste la albiceleste.

El próximo jueves el equipo argentino enfrentará a Croacia en una situación complicada. No límite pero sí de esas que exige respuestas espirituales poderosas. Sería deseable que desde los altos mandos de la selección se procure transmitir fórmulas, futbolísticas y anímicas, para expulsar el miedo a perder de la concentración de Bronnitsy.

Quitárselo de encima no garantiza el éxito, pero no hacer nada en ese sentido será profundizar un agujero psicológico por donde seguirán rodando todas las ilusiones.

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