SELECCIÓN

Todos los caminos empiezan y terminan en Messi

Todos los caminos empiezan y terminan en Messi

Natacha Pisarenko

AP

La Selección Argentina debuta el próximo sábado contra Islandia y solo existe una certeza: Messi es el principio y el final de todo en la Albiceleste.

"Lo veo entusiasmado". Esas eran las palabras del director técnico Jorge Sampaoli el pasado mes de mayo cuando comenzaba la concentración de la selección argentina en Ezeiza. Ya pasó casi un mes y estando a pocas horas del debut contra Islandia, el panorama es el mismo: Messi está muy ilusionado con lo que puede ser este Mundial para él y la Selección.

Sus inicios en la Albiceleste

Todos los técnicos que disfrutaron de Messi, en su plenitud, intentaron buscarle el mejor lugar posible. Tras el Mundial 2006 en el que, con Pekerman, era un actor secundario, llegaba el momento de ir tomando responsabilidades en la seleción. Alfio "Coco" Basile empezó a contar con el del FC Barcelona en las eliminatorias para Sudáfrica 2010, jugando al lado de Juan Román Riquelme. Con la renuncia del "Coco" y la llegada de Maradona el panorama fue otro: Messi se convertía en el emblema de la selección tras la renuncia del jugador de Boca Juniors.

Los pobres rendimientos con Maradona y Batista

El periplo de Messi nunca fue fácil. Con Maradona el equipo jugaba muy roto en dos zonas y él era el responsable de crear juego, algo muy diferente a lo que hacía en el Barça. Los resultados no fueron buenos y la solución fue darle la selección al "Checho" Batista, entrenador que había ganado la medalla de oro en los JJOO de Pekín con Messi en el equipo.

Con Batista, la idea era clara: acercar a Messi al área. Para el técnico argentino el 4-3-3 era una fija y la posición de Messi era la de extremo por la derecha, como en los inicios en su club. El experimento no funcionó y la selección fracasó en la Copa América jugada de local en el año 2011.

Sabella sabe encontrarle su lugar

Grondona, tras el fracaso en "su" Copa América, echa a Batista y pone al mando de la selección a Alejandro Sabella, campeón de la Copa Libertadores con Estudiantes de la Plata. Finalmente tras la llegada del ex técnico pincha parece que la selección y Messi empiezan a funcionar.

Con Sabella la idea clara: la selección tenía que tener un equipo compacto, fuerte defensivamente y que diese seguridad a los grandes atacantes argentinos. Muchos partidos de la Eliminatoria para Brasil 2014 fueron ganados con contras letales de los delanteros (Di María, Messi, Agüero e Higuaín). Sabella sabía que Messi tenía que tener su lugar, lo liberaba de cuestiones defensivas y flotaba en el campo, decidiendo siempre qué era lo mejor para el equipo. Messi en la selección siempre tomaba las mejores decisiones para mejorar el rendimiento global.

Es verdad que el sistema de Sabella, con dos mediocentros de contención (Biglia y Mascherano), laterales poco profundos (Zabaleta sobre todo) y poca gente arriba, no beneficiaba a Messi, acostumbrado a otro sistema. Pero Lionel nunca se quejó, sabía que el sacrificio por el grupo estaba por delante del suyo propio y siempre se amoldó.

Martino, Bauza y el caos institucional

Tras la salida de Sabella después del Mundial llegaba Martino. El "Tata", que conocía a Messi de haber estado con él en el FC Barcelona, intentó rodearlo mucho, que el equipo estuviera compacto, saliera jugando la mayor cantidad de veces posible. El esquema dependía de la presencia o no de Messi, el 4-3-3 característico del rosarino era variable ya que Messi tenía libertad absoluta para moverse, partiendo siempre desde el costado derecho.

La renuncia del argentino por unos meses a la selección, la salida de Martino y la llegada de Bauza ponían en peligro la presencia de la Albiceleste en el Mundial de Rusia. Con el "Patón" Messi era el enganche en un 4-2-3-1 muy poco flexible. Argentina no jugaba bien a pesar de que se rescataba algunos puntos que permitían seguir vivos en el camino al mundial.

La obsesión de Sampaoli

Finalmente llega Sampaoli. El director técnico de Casilda llegaba con la idea clara de atacar, tener la pelota, presión tras pérdida y lugar para los más habilidosos. Pero los ensayos no fueron satisfactorios. La intención de juntar a Messi con Dybala en un 3-4-2-1 no encaja, ocupan los mismos lugares sobre el campo cuando atacan y no aportan en el retroceso. La línea de 3 es una de las cosas predilectas de Sampaoli pero necesitan mucho trabajo y Argentina no tiene la pelota tanto como para no sufrir sin ella. Los jugadores, con Messi a la cabeza, le exponen que sienten más seguridad con 4 en la línea de fondo. Los últimos amistosos así lo corroboran: hay que juntar a Messi con jugadores de buen pie pero hay que estar seguros atrás, no encajar goles.

Lo Celso, Meza, Pavón, Di María pueden y deben ser los socios de Messi, que juega a su aire, yendo y viniendo, de izquierda a derecha. Es importante para él la subida constante de los laterales (Tagliafico, Mercado, Acuña o Salvio) para generar espacios. Messi está habituado a todos estos movimiento, al famoso "toco y me voy" del Barça, pero ello conlleva trabajo, horas de repetición y movimientos, todo sin dejar de lado la parte defensiva, algo totalmente esencial en un mundial.

Messi siempre ha sido la gran obsesión de todos los técnicos de la Selección Argentina. Todos han intentando sacar lo mejor de él, pero no todos han podido hacerlo. La mayor obsesión de Sampaoli es conseguir el mejor rendimiento del astro argentino, lo que multiplicaría las opciones de Argentina de conseguir el tan ansiado campeonato del mundo.

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