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SELECCIÓN

La última batalla del soldado Javier Mascherano

El veterano mediocentro se prepara para disputar su última gran cita en el mundo del fútbol, después de emigrar a la Superliga china hace unos meses.

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El veterano mediocentro se prepara para disputar su última gran cita en el mundo del fútbol, después de emigrar a la Superliga china hace unos meses.
GUSTAVO ORTIZ

Dispuesto a todo. Como un soldado ante su última batalla, tal como él mismo lo definió, Javier Mascherano desnudó todos sus sentimientos y pensamientos en la conferencia de prensa que brindó este mediodía en el predio de Ezeiza. Dispuesto a todo porque es consciente del momento que vive; porque el de Rusia será su último Mundial, el cuarto que va a disputar; y porque en realidad nadie tiene del todo claro qué papel va a desempeñar en el equipo: mediocampista o marcador central, titular o suplente, pieza clave o hincha número 1.

La evolución del Jefecito durante el “proceso Sampaoli” está resultando realmente curiosa. Fue uno de los jugadores que apoyó con más determinación la designación del hombre de Casilda como conductor del equipo. Sin embargo, fue suplente en el primer partido oficial del ciclo, ante Uruguay en el Centenario. En algún momento fue considerado solo como una opción para ser zaguero en una defensa de 3, el sistema táctico que en principio parecía ser el elegido por el técnico. Pero volvió a formar pareja con Lucas Biglia como doble 5 frente a España en Madrid. Se llegó incluso a dudar de su presencia en Rusia tras sus flojas actuaciones contra Nigeria y España, así como por su salida del Barcelona rumbo al Hebei Fortune chino. Y después de todo ese periplo, la lesión del rubio del Milan puede devolverle su viejo puesto de nº 5, el mismo que viene ocupando desde Alemania 2006.

“Trataré de ponérselo difícil al entrenador y aceptaré el rol que me toque, adentro o afuera de la cancha. Sé en lo que puedo aportar y en qué cosas fallo pero siempre trato de dar lo mejor de mí”, dijo Mascherano, como para quitarle presión al técnico y dejar claro que no llega al equipo a imponer los galones ganados a través de más de 140 partidos con la camiseta de la selección.

El rol que vaya a cumplir el hombre nacido en San Lorenzo lleva un largo tiempo en el centro del debate. Es inobjetable su ascendencia sobre el resto de compañeros, aún más ahora con la ausencia de Sergio Romero, pero se discute su vigencia y su peso dentro del grupo, si está por méritos contraídos o por ser amigo de Messi, y hasta dónde sus energías le permiten enfrentarse a las exigencias de un Mundial. Y Mascherano tiene explicación y respuesta para todo. “No podemos guiarnos por el pensamiento de afuera, sí por nuestras sensaciones y las cosas que hay que mejorar”, subraya antes de comentar que “en la liga china, por las características de juego, participo y corro más que en el Barcelona, donde era casi un espectador que solo debía estar atento a los pases largos y al espacio del equipo contrario” y predicar con el ejemplo, al haber sido el primero en comenzar a entrenarse en el predio de la AFA.

Fue en China donde el ex River fue recuperando el oficio de volante central, el que ahora parece llamado a ocupar en la selección. La lista confeccionada por Sampaoli solo tiene a Biglia y a él como “5” puros, y la salud del jugador del Milan genera incertidumbre, más allá de que va a ser cuidado para que llegue a plenitud, por lo que no suena descabellado pensar en Mascherano en el partido inaugural ante Islandia.

Curtido en mil combates, el “capitán in pectore” de la selección se ocupó de quitarle el cuerpo a favoritismos y de apaciguar las expectativas exageradas: “Sería un error pensar en una hipotética semifinal o final. Lo vamos a intentar, es nuestra obligación, pero prometer resultados es hacer demagogia. Es fundamental empezar bien, después el Mundial te va marcando el camino”, dice el mismo Jefecito que estuvo en el podio de los mejores jugadores argentinos en Alemania, Sudáfrica y Brasil.

Mascherano sabe y no oculta que está ante “la última chance”, pero prefiere no adelantar acontecimientos: "Los análisis se hacen cuando se cierran etapas y todavía queda más de un mes y medio para cerrar esta", asegura con la seguridad de quien sabe de qué está hablando y la convicción de estar donde y cómo debe estar. Con los suyos, en la selección argentina, dispuesto a todo.

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