SELECCIÓN

Malas noticias en el comienzo de la gira por Europa

El seleccionador Jorge Sampaoli ha pasado su primer fin de semana en el viejo continente y las sombras superan a las luces. Lo peor: la lesión de Biglia.

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Malas noticias en el comienzo de la gira por Europa

El primer fin de semana de la última gira europea de Jorge Sampaoli antes del Mundial fue una colección de malas noticias. Exceptuando la enésima confirmación de que Lionel Messi pertenece a una categoría aparte y la participación de Nicolás Otamendi (que batió el récord de pases en una temporada de la Premier League con 2.902) en la exhibición del Manchester City en la celebración de su título de Liga, todo lo demás fueron dolores de cabeza para el técnico de la selección argentina.

Sin duda, ninguno como la lesión sufrida por Lucas Biglia. Pero al margen de esta circunstancia desgraciada, el rendimiento de muchos de sus dirigidos dejó mucho que desear, sobre todo entre aquellos que jugaron partidos importantes.

Sampaoli asistió a la final de la Copa del Rey en el Wanda Metropolitano de Madrid, y pudo apreciar en directo las muy preocupantes actuaciones de Gabriel Mercado, Ever Banega y Joaquín Correa. El defensor que cuenta con más opciones para ser el lateral derecho titular en Rusia actuó como zaguero central y poco y nada pudo hacer ante el vendaval ofensivo del Barcelona.

Es cierto que la floja oposición de los mediocampistas del Sevilla expuso más de la cuenta a los jugadores de la última línea, pero Mercado no ofreció respuestas individuales como para mejorar la situación. Lento para el anticipo y la reacción cuando era superado, ineficaz en el uno contra uno, pareció demasiadas veces a contramano de la jugada, como en los dos goles que marcó Luis Suárez, por ejemplo.

Como parte de ese centro del campo, Banega recordó mucho al de la selección, es decir, sin ningún peso en el equipo ni en el partido, muy lejos del nivel que acostumbra a alcanzar en su club. Correa, con menos opciones de acudir al Mundial pero muchas más para estar en la lista inicial de 35, contó con una chance que desperdició, pero fue apenas eso y el técnico Montella decidió su reemplazo en el entretiempo.

Las noticias no fueron mejores el domingo. Sí, es cierto que un gol de Giovani Lo Celso le dio la victoria al París Saint Germain en Burdeos, Mauro Icardi marcó otro para el triunfo del Inter y Leandro Paredes anotó un tercero para el Zenit ruso. Pero el otro gran encuentro del fin de semana para medir a los que vestirán de celeste y blanco dentro en el Mundial era el Juventus-Nápoli que podía decidir el Scudetto a favor de los turineses, y ahí Paulo Dybala y Gonzalo Higuaín decepcionaron.

Peor aún, la Juve perdió y deberá extremar sus esfuerzos para quedarse con el título en las cuatro fechas que faltan. El cordobés fue sustituido en el descanso, el Pipita apenas tuvo ocasiones, ninguno lució.

Y en Inglaterra, Manu Lanzini jugó la última media hora del Arsenal-West Ham. Dio la asistencia para el 1-1 parcial pero terminó siendo testigo del 4-1 con que terminó el partido para el equipo de Arsénne Wenger.

Curiosamente, lo mejor para Sampaoli le llegó desde el fútbol argentino. Por televisión y a distancia habrá podido comprobar que Cristian Pavón sigue siendo el principal factor de desequilibrio para que Boca se encuentre a las puertas del campeonato, que Franco Armani no deja de sumar atajadas notables y minutos sin que le hagan goles (ya va por 530), y que la habilidad y potencia de Lautaro Martínez se ríen de las pubalgias y otras molestias posibles.

Nada es determinante y no se puede valorar a los jugadores por sus últimos 90 minutos pero siempre se trabaja más tranquilo cuando las cosas ruedan a favor. Basta con ver la alegría y las sonrisas de Messi y Otamendi, y los rostros de todos los otros supuestos titulares del equipo argentino para saber en qué punto anímico está parada buena parte de la selección. A 54 días del debut ante Islandia las sombras le ganan a las luces.