Javier Saviola: "A River no se le puede dar por muerto"

ENTREVISTA

Javier Saviola: "A River no se le puede dar por muerto"

Javier Saviola: "A River no se le puede dar por muerto"

Con la Supercopa argentina entre River y Boca como excusa, en As analizamos lo que fue y lo que pudo ser del 'Conejo', ídolo del conjunto millonario.

Javier Saviola (Argentina, 1981) vivió su carrera como futbolista subido en una montaña rusa. Fue uno de los más jóvenes en debutar en todo un River Plate, gritó goles como profesional desde los 16 años y fichó por el Barça con 19. Con la Supercopa argentina como excusa analizamos lo que fue y lo que pudo ser.

 -Se acaba de licenciar como entrenador.

La primera decisión fue la de empezar el curso, el UEFA Pro. Una vez terminé mi carrera futbolística se me dio la posibilidad de ir a hacer este curso. Rd uns gran oportunidad, porque en pocas semanas haces todo. Es muy intenso. Me he juntado con muchos ex compañeros míos y ha sido una magnífica experiencia. Todavía me quedan unos meses de prácticas, pero es una carrera apasionante. A mi me gusta y eso es muy importante. No es lo mismo jugar al fútbol que dirigir.

 -Tuvo grandes entrenadores en tu carrera ¿en cuáles de ellos se inspira?

Sí, es cierto. Tuve la suerte de ser dirigido por grandes técnicos: Marcelo Bielsa, Jorge Jesús, Ramón Díaz, Louis Van Gaal... Me han dejado mucho. De los entrenadores siempre tienes que quedarte con lo bueno: sus conocimientos, su forma de entrenar, su actitud... Todos ellos eran distintos, veían este deporte de forma distinta y eso me ha servido para nutrirme de todas y cada una de sus experiencias para formar mi carrera, He estado en diversos países y eso también es importante.

-Ha mencionado a Ramón Díaz. ¿Qué nos puede contar de él?

 Es un genio. Admiro la valentía que tuvo de poner un chico de 16 años a jugar en Primera División con la camiseta de River Plate. Siempre le dio mucha importancia a los jugadores de las inferiores, a los que veníamos desde abajo. Es un técnico al que le gusta el juego ofensivo, que lo basa todo en la tenencia de la pelota, siempre busca ser protagonista. Estando en un club como River, además, se requiere eso. Es muy exitoso, en todos los clubes en los que ha estado siempre pone a sus equipos en lo más alto. Con él aprendí mucho, fue mi primer técnico.

 -Con 16 años debuta en River Plate y hace gol.

 Sí, fue increíble... Entré en el segundo tiempo y al salir convertí un gol. Fue un lindo comienzo. Al final, como digo siempre, ese fue el gol más lindo de mi carrera, el que abrió el camino para todo lo que vino después.

-Con los años formó una magnífica dupla con Pablo Aimar.

Tanto fuera como dentro de la cancha. Tengo una gran amistad con él y eso se podía ver en la cancha. Es uno de esos jugadores con los que te entiendes de memoria. No hacía falta ni mirarnos para saber lo que cada uno necesitaba del otro. Combinabamos a la perfección, sentíamos el fútbol de la misma manera y tratábamos de transmitirlo a la gente. El aficionado de River nunca se olvida porque lo que hacíamos en el campo le gustaba mucho. Tirábamos paredes, lo hacíamos de forma agradable. Es con quién mejor me entendí dentro de una cancha en toda mi carrera.

 -¿A esa generación de River, a los 'cuatro fantásticos', le faltó algo?

No jugamos todo el tiempo que quisimos. Por distintas razones ese cuarteto se fue disolviendo... Yo recuerdo aquellos partidos en los que jugamos los cuatro: Juan Pablo Ángel, Ariel (Ortega), Pablo (Aimar) y yo; y disfrutábamos mucho. Me sentía feliz. El fútbol se veía muy lindo cuando estábamos los cuatro en la cancha. Las paredes, la forma de jugar... Lo hacíamos de memoria. Quizás nos faltó ese tiempo para seguir jugando ese fútbol que a la gente le gustaba.

 ¿Cómo ve a River este año?

 Acá lo sigo mucho. Tengo un canal para ver los partidos de la Superliga y, la verdad, es que me gusta ver a todos los equipos que puedo. Cuando River juega lo trato de ver pese a la diferencia horaria. Mi visión es la de un aficionado más, la de un ex jugador que ahora lo vive como un hincha cualquiera. En esta época se está dando la posibilidad de que se ganen varios títulos y eso me pone contento.

- ¿En la Supercopa puede derrotar a Boca?

Siempre es complicado, este año Boca está haciendo un gran trabajo. Al final es un partido que se decidirá por detalles y en el que el momento actual tampoco es muy importante. A River no se le puede dar por muerto.

Ha jugado con él y, además, le ha dirigido. ¿Cómo es Marcelo Gallardo como técnico?

Marcelo es un técnico muy ganador. Siempre requiere un esfuerzo máximo del jugador. Le gusta el buen juego. Al estar en River es lo que tienes que ofrecer... Al final la gente de River tiene ese paladar. Desde la grada se pide eso. El técnico tiene que intentar ofrecer esa versión en el campo. Marcelo eso siempre lo entendió bien. Sus títulos hablan por sí mismo. Ha conseguido mucho en poco tiempo. Ha hecho un gran trabajo, por eso ha logrado tanto... Lo está haciendo muy bien.

-En tu última etapa como jugador en River Plate vivió dos momentos muy especiales: la Copa Libertadores en 2015 y el viaje a Japón para disputar el Mundial de Clubes...

Fueron hermosos, impresionantes. Nunca me imaginé que iba a volver e iba a poder lograr la Copa Libertadores. Siempre lo soñaba cuando estaba en River... Conseguir una copa internacional fue muy lindo... Lo del viaje a Japón fue una gran experiencia. Además, jugar la final contra el Barcelona... Todo fue muy lindo. Había mucha gente, había mucha expectativa y, pese a la derrota, poder ver a River entre los mejores equipos del mundo... Ser partícipe de ello, cerca de mi retiro, fue espectacular.

-En 1996 estuvo en la final de la Copa Libertadores como recogepelotas.

Jugaba en inferiores y a mi me encantaba ir al campo. Podía estar cerca de los jugadores, tocarlos, compartir momentos con ellos... Era impresionante. Los ídolos que tenía en el equipo, que los veía por la televisión, ahora estaban cerca de mi y eso era increíble. Vivir una situación así, como la de aquel partido, tan espectacular... Lo pasé muy bien ese día.

-El debut, el fichaje por el Barça... ¿En su carrera todo se dio muy rápido?

Sí, así fue. Pese a ello, creo que tuve la madurez suficiente para afrontarlo todo. Cuando fiché por el Barça recibí un golpe muy importante, como fue el fallecimiento de mi padre. Supe llevar una situación así, lo superé de una manera que todavía me asombra. Llegar al Barça con 19 años, llevar esa carga, haber debutado con 16... Fueron años difíciles, pero muy lindos. Tuve la madurez para seguir adelante. Siempre me comporte de manera muy profesional y eso ayudó que saliera todo mejor.

-Vivió una época de cambios en Barcelona. ¿Fue Ronaldinho el que cambió el chip al equipo y a la institución?

Sí, sí. Fue un factor importante. Cuando llegó revolucionó el fútbol. No sólo el Barça, que también, sino que el mundo del fútbol en general. Su huella fue muy importante, ha quedado como uno de los mejores jugadores de la historia. Era el jugador que necesitaba el Barça para tener ese despegue. Luego llegó Leo (Messi) y aportó mucho para que el club estuviera donde se merece.

-Habla de Messi. Su amistad se forjó cuando llega al club. ¿Cómo fueron aquellos inicios?

Cuando llegué a Barcelona, él estaba en las divisiones inferiores. Siempre nos decían que había un chico argentino que teníamos que ir a ver porque era un fenómeno. Le fui a ver y empezamos a tener una gran relación. Al final éramos dos pibes en Barcelona y ahí empezó todo. Siempre tratábamos de charlar. Desde ahí hasta el día de hoy...

En un derbi con el Espanyol le dieron un golpe muy duro y tuvo que ser ingresado en el hospital. Cuentan que usted y Bonano le fueron a ver al hospital y le entregaron una camiseta...

Sí, sí. Fue así. Nosotros nos conocíamos. Era un momento muy complicado para él y nosotros no queríamos que se cayera. Tratamos de estar cerca de él en esa situación. Nos dio por ahí, regarle una camiseta para tratar de incentivarlo, de motivarlo... A mi me hubiera encantado cuando era joven que eso ocurriera, así que esa fue nuestro granito de arena para levantarlo. Al final con su fútbol nos hizo el mejor regalo.

-Estamos en año de Mundial. Usted se quedó fuera en 2002 después de un buen año en el Barça. ¿Cómo encajó aquello?

No me sorprendió, la verdad. Era muy joven. Recién comenzaba, aunque yo venía bastante bien. Había jugado en River, habíamos logrado el Mundial (Sub-20) un año antes, ya me había fichado el Barça y se me había dado bien... Mi carrera estaba comenzando, así que lo tomé así. Con la mentalidad de tratar de estar en las próximas Eliminatorias; y así fue. Me mentalicé para estar en el próximo. Jugué muchos partidos, Copa América, el Mundial 2006... Había jugadores por delante mío y creo que fue importante pensarlo de esa manera para no caer en la frustración.

-¿Qué le hace falta a esta generación de jugadores de la selección para conseguir un título importante?

 Tuvo varias posibilidades. Llegó a tres finales y no se pudo dar... Cuando venga un título, los jugadores se sacarán ese peso de encima y se tranquilizaran las cosas. Hay muchos futbolistas top en el equipo y yo creo que se terminará dando. Ojalá sea este año. Seguimos en un buen momento y tenemos al mejor jugador del mundo. Hay que apoyarlo, estar al lado de él. También hacerle jugar como él sabe para que él disfrute y despliegue su fútbol.

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