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Un rodillo llamado Eibar acaba con la euforia del Sevilla

EIBAR 5 - SEVILLA 1

Un rodillo llamado Eibar acaba con la euforia del Sevilla

Los jugadores del Eibar celebran un gol.

Gorka Estrada

EFE

El equipo armero goleó a los de Montella con una superioridad reflejada en el marcador. Kike García, un descomunal Orellana por partida doble, Ramis y Arbilla hicieron los tantos.

Partido en Ipurua no apto para personas con problemas de corazón. El Eibar, más torpedo que equipo de fútbol, no le concedió al Sevilla ni un minuto de tregua. Once segundos le bastaron a Kike García para perforar la red de la portería de un Sergio Rico que comenzó el enfrentamiento dubitativo. Un bloque convertido en rodillo que se cebó con su rival sin piedad alguna. Un espectáculo que mantuvo de pie a los aficionados de Ipurua durante prácticamente 90 minutos.

La primera mitad tuvo un solo color: el armero. Tras el tanto inicial de Kike, el segundo, a manos de Orellana llegó sin sorpresa alguna. El Sevilla seguía en los vestuarios. O tal vez pensando en la Copa. Sin embargo, un más que dudoso penalti por mano de Dani García en área propia derivó en un 2-1 que hizo despertar a los de Montella. Pareció ver la luz al final del túnel el Sevilla durante los minutos siguientes. Un mero espejismo. Iván Ramis fue el encargado de meter la puntilla en el 31´ a un rival que volvía a quedar grogui sobre el césped. 3-1 al descanso y más que segura reprimenda del preparador italiano a sus jugadores.

Ni la lluvia ni el descanso fueron capaces de cambiarle el color al enfrentamiento durante la segunda parte. El Sevilla, con la cabeza ya en el partido de Copa ante el Leganés acabó pidiendo la hora ya en el 60´, cuando Orellana volvió a marcar para el equipo local. El chileno es un fichaje descomunal para el humilde Eibar. Se soltó un partido de época. Cuesta abajo y sin frenos. Anaitz Arbilla quiso entrar en el club de los goleadores, y clavó una falta directa a la escuadra de Sergio Rico, que poco pudo hacer. El meta sigue su calvario: tras el error grueso de la Copa le cayó una manita.

El equipo de Mendilibar acabó el partido con 32 puntos, a uno de su rival de hoy, habiendo enamorado a su afición. Ipurua en pie, acabó saltando y cantando, para redondear una mañana en la que su equipo brilló como nunca lo había hecho.

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