Nadal coge ritmo y afina su precisión para vencer a Mayer

OPEN DE AUSTRALIA

Nadal coge ritmo y afina su precisión para vencer a Mayer

Rafa Nadal, contra Leo Mayer.

Clive Brunskill

Getty Images

El español superó en tres sets al argentino, que estuvo valiente, con un 73% de primeros servicios y solo 10 errores no forzados. También atacó (40 golpes ganadores). Se enfrentará al bosnio Dzumhur en tercera ronda.

Melbourne

Nadal necesitaba ajetreo para probar de verdad el estado de su rodilla derecha, ritmo para saber cómo está físicamente. Lo que no pudo darle Víctor Estrella Burgos en la primera ronda sí se lo ofreció Leo Mayer —que le robó set en el US Open 2017— en la segunda. El argentino, buen sacador y dueño de una derecha potente al estilo Del Potro, estuvo valiente y obligó al español a moverse mucho más. Varió sus golpes, subió bastante a la red y Nadal no siempre estuvo cómodo a la hora de restar, pero es una leyenda, un número uno del mundo, y ganó de todas formas en tres sets: 6-3, 6-4 y 7-6 (4).

El balear se enfrentará el viernes a Damir Dzumhur (25 años y 30º del ranking), que se impuso al australiano John Millman por 7-5, 3-6, 6-4 y 6-1. En 2016, Rafa se retiró mareado en el único enfrentamiento directo hasta la fecha cuando perdía 2-6, 6-4 y 3-0 en Miami 2016. Aún se recuerda la inapropiada celebración del bosnio.

Ante la exigencia de Mayer, Nadal tiró de precisión en sus saques (73% de primeros), solo cometió una doble falta, minimizó los errores no forzados (10) y concedió apenas cinco bolas de break al de Corrientes, que aprovechó una. En la guerra de golpes ganadores atacó bastante, pero salió perdiendo por poco (40-48) y necesitó paciencia en el tercer parcial para buscar sus oportunidades.

Desenlace positivo

Tras un juego en blanco impecable al servicio y un golpe extraviado que puso involuntariamente en peligro a una recogepelotas, Rafael hirió a Mayer con una tercera rotura. ¡Vamoooos! gritó, pero tuvo que pelear por una victoria rápida en la muerte súbita tras ceder por primera vez su saque. De propina dejó una derecha cruzada y un revés paralelo para pasar al albiceleste en sus últimas subidas. Nunca había perdido en la segunda ronda del Abierto de Australia. Esta vez tampoco fue una excepción. Se le ve de nuevo en la senda de la gloria. 

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