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Campazzo brilla en Euroliga

REAL MADRID 82-CSKA 69

Campazzo brilla en Euroliga

El Madrid perdió por lesión a Kuzmic (rodilla izquierda, mala pinta) y a Randolph (hombro derecho), pero se levantó a lo grande en el último cuarto con una demostración de carácter.

El Real Madrid barrió al CSKA en la vuelta del Chacho, pero acabó con gesto torcido, más propio de una noche negra. Desplumó al favorito en las apuestas y se marchó cabizbajo al vestuario. Preocupadísimo por las lesiones de Kuzmic (rodilla izquierda, muy mala pinta) y de Randolph (hombro derecho). En cuadro, casi sin pívots y con el CSKA echándole el aliento en el cogote (56-55), se levantó en el acto final con lo que tenía a mano, tirando de raza. La de Doncic, la de Reyes, la de Maciulis haciendo de cuatro y la de Rudy, claro. Ovacionado por la grada, como Campazzo. Noche de orgullo, noche triste a la vez. El partidazo salió caro.

El duelo había arrancado con aplauso casi general a Sergio Rodríguez y continuó con algún pito cada vez que amenazaba con el balón. Fue un arranque extraño, con emparejamientos desemparejados. El Chacho con Taylor, cada uno de su padre y de su padre en lo baloncestístico, y Doncic con el poderoso Kurbanov, mientras que Causeur y De Colo pasaban de puntillas. La mejor baza del CSKA hasta el descanso eran los rebotes del chiquitín Hines, un pívot gigante de 1,96. Seis atrapó, los seis en ataque, pero solo Sergio mostraba pulso (dos triples, ocho puntos en sus 13 primeros minutos). La armada rusa llegó a firmar 5 de 21 en tiros de campo y 1 de 5 desde la personal.

La defensa y la circulación de balón eran grandes virtudes blanca, Rudy se estrenaba sobre la cancha con un triple, Laso sonreía y... entonces cayó Kuzmic. Encaró al poste a Hunter y se le fue la rodilla izquierda, la contraria al pie de pivote. Muy mala pinta. Se marchó en silla de ruedas al vestuario y Llull fue tras él para consolarle. Sus compañeros, lejos de venirse abajo, firmaron un final de segundo cuarto fantástico, con Randolph a la cabeza pero también con el nuevo, con Chasson Randle muy suelto en ataque. El Real volaba (45-31) e Itoudis embarró la pelea y se agarró a Clyburn como falso pívot, más veloz y más atlético que sus pares.

Nueve puntos del ex del Darussafaka en ese tramo, siete de Higgins y duelo nuevo antes del segundo lamento: ahora el que caía era Randolph. Minuto 28, llevaba 16 tantos. Un enganchón con ­Clyburn le dislocó el hombro. Laso se quedaba sin pívots (tampoco estaba Thompkins) y el Chacho volvía a pista. Las cartas parecían marcadas, hasta el arbitraje era de aquella manera, pero al Madrid le dio igual. El CSKA lo tenía todo a favor y acabó con 5 asistencias totales y 50 de valoración. Anulado.

En pie por el último cuarto de los blancos. En pie por la garra de Rudy vaciándose en defensa, por el tino de Maciulis como ala-pívot, por el orgullo de Doncic y de un enorme Reyes. Y en pie por el carácter de Campazzo, un quijote de esto. Demostración elocuente de lo que vale la fuerza del grupo. Qué pedazo de equipo.

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