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Bobby Portis, el agresor de Mirotic: una vida de violencia y pobreza

CHICAGO BULLS

Bobby Portis, el agresor de Mirotic: una vida de violencia y pobreza

Bobby Portis, durante el Milwaukee Bucks-Chicago Bulls de la temporada 2015-16.

JONATHAN DANIEL

AFP

El pívot (22 años, 2,11 y 112 kilos) nació y creció en Little Rock, una de las zonas más duras y conflictivas de Arkansas. Aterrizó en los Bulls en 2015.

En el draft de 2015, los Bulls se alegraron de recibir en el número 22 (se le había colocado en el rango de los puestos 15-20) a Bobby Portis, un interior de 2,11 y 112 kilos que había llamado la atención por su energía en la Universidad de Arkansas. Y por su progresión en sus dos años de college: 12,3 puntos y 6,8 rebotes en su debut, 17,5 y 8,9 en su segundo y a la postre último año. Portis (ahora tiene 22) llegó con 20 años a unos Bulls en los que ya estaba Niko Mirotic, y en los que le quedaba una temporada a Pau Gasol. De él se esperaba energía interior, físico y aprendizaje de la profesión de ala-pívot NBA junto a veteranos como el propio Pau, Taj Gibson y Joakim Noah. Y al lado de un Mirotic cuyas características eran muy diferentes: fuego el de Little Rock, seda el español de origen montenegrino.

Un fuego a veces difícil de controlar: Portis creció en una zona dura de Arkansas, a cuya cultura de bandas dedicó un documental HBO, soñando con jugar en la universidad local. Un sueño que cumplió gracias a los mentores que dirigieron una energía que llegó a parecer imposible de encauzada: el exjugador Corliss Williamson y el también entrenador Marcus McCarroll: “Significaron mucho para mí, me ayudaron a trabajar para ser mejor”, dice él de unos años convulsos en los que tuvo que aprender a manejarse en las canchas… y fuera de ellas. “Tenía mucha ira. Estaba enfadado. Me lo decían hasta los árbitros antes de los partidos. Me pedían que lo controlara”, recordaba McCarroll.

Bobby Portis posa con Adam Silver (comisionado de la NBA) tras ser seleccionado por los Chicago Bulls en el draft.

Dura infancia

Esa ira venía de una vida que no había sido nada sencilla. Se crió en un entorno de pobreza, violencia, condiciones de vida extremadamente precarias e inestables. En su adolescencia convivió con los abusos que su madre sufría por parte de su pareja. Hasta que dijo basta: con solo 15 años se interpuso entre aquel hombre, casi siempre borracho, y su madre, Tina Edwards: "Me puse en medio porque intentó pegar a mi madre cuando ella se estaba escapando de la habitación. Intentó agredirme a mí, pero le agarré el brazo y lo evité". Después, y casi a la fuga, constantes dificultades y cambios de casa con su madre y sus tres hermanos, todos menores que él. Días en los que volvía del instituto y se encontraba las pocas pertenencias de la familia en mitad de la calle porque habían sido desahuciados, noches durmiendo en el suelo en habitaciones compartidas con otras ocho personas…

Tenía hambre”, contó después a ESPN Mike Anderson, entrenador de Arkansas, que recordó que Portis era un chico que no exteriorizaba sus problemas porque no quería que nadie supiera cómo de dura estaba siendo la vida para él: “no se amilanaba ante nadie, tiene un motor que yo nunca había visto en nadie. No se dejaba llevar por los halagos, solo quería mejorar, hacerse más fuerte para él y para su familia”. Hasta que un día rompió a llorar y le confesó a su madre que de no ser por Coach Williamson, quizá no habría salido adelante: “Me acogió en sus brazos, me trató con cariño.

Niko Mirotic y Bobby Portis defienden a Isaiah Thomas.

Así que Portis se obsesionó con el baloncesto como puente hacia una vida mejor para él y para los suyos. Y destacó en Arkansas, se afianzó como primera ronda de draft y aterrizó en los Bulls. Desde entonces ha seguido trabajando duro pero no ha arrancado. No al nivel que algunos expertos esperaban. En ese sentido pero de una manera diferente, una situación parecida a la de Mirotic (26 años, cuatro más): la pasada temporada Portis fue 13 veces titular y Niko, 15. Uno promedió 6,8 puntos y 4,6 rebotes y el otro 10,6 y 5,5. Al primero le queda un año (1,5 millones) antes de que los Bulls decidan sobre su continuidad y el español acaba de renovar por 27 millones y dos años… solo el primero totalmente garantizado.

Llega Markkanen

Así que los dos buscan su sitio en la gran liga y los dos se juegan mucho en los Bulls 2017-18. Porque además, en un equipo histórico que ha entrado en profunda reconstrucción y que se ha quedado sin referentes, ha aterrizado Lauri Markkanen, número 7 del último draft… y también ala-pívot, como ellos. Si todo va bien, el nuevo gran rostro de la franquicia en el futuro. Si todo va extraordinariamente bien, un proyecto de nuevo Nowitzki. Ahora Mirotic queda lesionado y Portis sancionado. Y la puerta se abre para un Markkanen al que (20 años) los Bulls querían meter poco a poco en la rotación pero cuyo futuro en el cortísimo plazo ha cambiado después de este incidente. Veremos qué sucede con el de Mirotic y con el de ese Portis cuya ira ya trataban de controlar sus entrenadores en el instituto.

Lauri Markkanen, durante la pretemporada con los Chicago Bulls.

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