TENIS

Olivo, el hincha de Newell's que nació entre raquetas

El tenista argentino, que tuvo su momento de gloria al eliminar a Tsonga en Roland Garros, afinó sus golpes desde muy pequeño en la academia de su padre.
Del Potro - Ramos: Roland Garros 2018

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Olivo, el hincha de Newell's que nació entre raquetas
ERIC FEFERBERG AFP

Renzo Olivo ya tenía una raqueta de tenis mientras daba sus primeros pasos. El argentino, que sorprendió al mundo al eliminar a Jo Wilfried Tsonga en Roland Garros, se había preparado para esto desde hace mucho tiempo.

A los cuatro años de edad, Olivo comenzó a jugar en la academia de su padre, Hanser Tenis, ubicada en Santa Fé. Ahí afinó sus movimientos, muy cerca de su familia, hasta que un viaje le cambió la vida.

A los doce, ya con un estilo de juego definido pero poco perfeccionado, el rosarino viajó a Francia, para prepararse en la academia de Patrick Mouratoglou, entrenador de nada más y nada menos que Serena Williams.

“Lloraba porque al desconocer el idioma casi no podía hablar”, cuenta Olivo en en su página oficial. “Tres años y medio se alejó de su familia para soñar con se tenista”.

Ese sueño lo llevó lejos, hasta este último escalón que alcanzó en el Grand Slam francés, al conseguir eliminar al local en su primer partido, con 25 años de edad, en su primer partido en el cuadro principal. 7-5, 6-4, 6-7 y 6-4, fue el marcador de su histórico triunfo.

Para ello, luego de pasar por la academia de Mouratoglou, tuvo que vivir de su potente drop, un golpe que Olivo cuenta lo aprendió de su padre. Admirador de David Nalvaldián e hincha de Newell’s Old, el tenis es su hogar.

“Veía a mi papá jugar y me entusiasmaba mucho. Me gustaba como jugaba. Era amateur pero muy mañoso. Tiene muy buena mano y me encanta ese tipo de juego”, explica.

Olivo es un tenista creativo. Se nota al ver el encuentro ante el experimentado Tsonga. Basta con observar las reacciones del jugador galo a los increíbles tiros con los que Olivo lo venció.

Profesional desde 2009, sin títulos en su carrera, y dueño del puesto 91 en el ranking de la ATP, Olivo podría tener un punto de quiebre en su carrera. Falta demostrar que lo que se vio en la arcilla parisina no fue casualidad.