ARGENTINA

"Maradona gritaba: '¡Tota, ven, ayúdame, que estoy cagado!'..."

Jorge Valdano pone la voz a "Los últimos días de Maradona", el podcast original de Spotify. De todas sus experiencias juntos, incluido el Mundial del 86, habla en As.

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"Maradona gritaba: '¡Tota, ven, ayúdame, que estoy cagado!'..."

Jorge Valdano pone la voz a "Los últimos días de Maradona", el podcast original de Spotify que habla sobre la vida del astro argentino. De todas sus experiencias juntos, incluido el Mundial del 86 en el que fueron compañeros, habla también para As.

El día que Valdano conoció a Maradona

"Fue en la concentración con el Flaco Menotti para el Mundial de España. En la concentración, en Tortuguitas, donde estábamos haciendo la fase de iniciación al Mundial. En aquel momento hubo dos acontecimientos: conocí a Maradona y se declaró la Guerra de Malvinas. Ahí lo conocí a Diego, un chico muy fresco, jóvenes, que se relacionaba de una manera muy fresca con sus compañeros y curiosamente tenía un alto grado de complicidad con Passarella. Con él tuve de inmediato un vínculo afectivo que hizo muy fácil la relación".

Maradona en el vestuario

"Era un tipo feliz. Cuando había una pelota cerca, un ambiente estrictamente futbolístico que revelaba la intimidad del equipo, era enteramente feliz. Muy participativo, muy inteligente, muy inteligente. Yo recuerdo los momentos previos a la final del Mundial 86’ que empezó a gritar en el vestuario: ‘Tota, ven, ayúdame, que estoy cagado, ven, ayúdame’. Y yo entendí perfectamente que era una manera de decirnos: “Si están asustados, no se preocupen, que hasta yo estoy asustado”. Todo lo que decía llevaba un mensaje implícito porque en la cancha fue un genio sin discusión y en la vida fue un genialoide, cuando de vez en cuanto te tiraba una frase que quedaba para siempre".

Diego ante el poder

"Peleaba por los compañeros, es totalmente cierto. Los defendía en toda circunstancia, delante de la opinión pública, delante del entrenador, delante del directivo. Siempre fue alérgico al poder, como ya sabemos. Efectivamente viví episodios de esas características en más de una ocasión".

Relación Maradona – Grondona

"No era una relación combativa. No lo recuerdo así. Tenían una relación fácil, de mucho diálogo, donde los dos aceptaban la cuota de poder de la otra parte y en eso hay que reconocer que Grondona era muy astuto y una presa mayor como Maradona no podía escapar de su capacidad de seducción".

Maradona, las lesiones y las recuperaciones

"Era exagerado para las dos puntas. Nadie se descuidaba tanto como Maradona y nadie se cuidaba tanto como Maradona cuando se lo proponía. Cuando se ponía en modo alemán, era imbatible. Capaz de hacer una pretemporada de seis meses, como hizo antes del Mundial 86, pero era inteligente para eso, para el sentido estratégico, sabía que era su momento, se preparó para su momento y terminó expresándolo de una manera impresionante. Estamos hablando de un personaje que vivía siempre entre las dos puntas. Era el que más se entrenaba y el que menos se entrenaba, el que más se cuidaba y el que menos. Era muy difícil encontrarlo en el término medio".

Bilardo y el Mundial 86

"Si algo hizo bien Bilardo, fue prohibirnos entrenar durante todo el campeonato. Las únicas discusiones que vi durante la concentración entre Maradona y Bilardo era porque Maradona, por las tardes, que nos moríamos de aburrimiento, quería hacer un picado (un partidito), y Bilardo lo impedía. Él estaba convencido de que México, por la altitud, te quitaba energía y hasta peso. Hizo cosas muy acertadas. Nos obligó a entrar al campeonato con dos kilos por encima de nuestro peso ideal y cuando llegamos a la final, estábamos todos en nuestro peso ideal. Y para eso, tenía que impedirnos entrenar porque quería evitar el desgaste y Diego, para espantar el aburrimiento, nada le impedía más que un picado, como si un picado fuera como el tabaco. Eso sí, no he dicho que siempre lograra eso, je".

Maradona y la muerte

"Lo hemos visto resucitar más de una vez. Daba la sensación que era un personaje inmune, incluso a la muerte. Tenía mucha energía, era un personaje de una calidad física muy alta, de lo contrario no hubiera podido alcanzar las cotas de calidad que alcanzó, era un 10 en todo. Un 10 en imaginación, en virtuosismo y también mental y física. Mentalmente era napoleónico y físicamente era un jugador muy dotado. Tengo el recuerdo de él en la camilla, donde le estaban dando masajes, con esas piernas que parecían columnas, brillosas, esas piernas que inspiran salud. Estamos hablando de un genio".

Maradona, el genio

"Es increíble que al genio, que se le reconoce por su obra, te dé tanto de sí como para que sigamos hablando de su vida, como si la vida parara al genio. Como si su manera de vivir hubiera generado tanto como su calidad de artista. Nadie podría haber aguantado el ambiente carnavalesco y la presión que lo rodeó durante toda su vida. Para cualquiera, una presión de esas características nos hubiera enfermado mucho antes de lo que enfermó a Diego. Además, hay otro aspecto de su personalidad que dejó huella y es su sentimiento de clase, eso también nace al personaje".

Diego en los entrenamientos

"Lo recuerdo como un mago, un mago al que no le descubres el truco. ¿Pero qué hizo?, preguntábamos. ¿Y la pelota por qué apareció ahí? Ese asombro del que produce el mago, el buen mago, ese era Diego entrenando. Yo recuerdo un día que vino un amigo en Trigoria a ver un entrenamiento, antes del Mundial 90. Diego ya no era el del 86’. Pero en su relación con la persona seguía siendo maravillosa. Recuerdo a Santiago Segurola en una de las tribunas, totalmente solo. Santiago es un tipo contenido, un vasco bastante cerrado y hubo un momento que escucho una carcajada y era de Segurola, que estaba viendo hacer magia a Maradona. Y le salió una carcajada como si lo que estuviera viendo no mereciera un análisis sino una reacción sorprendente en una personalidad como la suya. Por eso hablo de que una de las características que había que tener era para jugar a Maradona era la de ser desacomplejado. Si te lo tomabas en serio, te acomplejaba. En el sentido de decir: ‘esta no es la misma profesión que la mía’.

La despedida en La Bombonera y su frase mítica

"Fue uno de los momentos apoteósicos que me tocó vivir cerca de Diego. Estaba en un palco junto con Pelé y Platini, que no entendió nada de lo que ocurrió ahí, porque había tanta emotividad que daba la sensación de que no era apto para lo que se vivió en la cancha de Boca. Con el abuelo, el nieto y el padre, todos llorando. Me sorprendió que en medio de tanta emoción hiciera un discurso tan racional, pero de todo lo que me impactó de aquella tarde fue que él no tenía ninguna duda de que merecía esa locura colectiva. Un rey plebeyo que acababa de ser coronado para siempre y a él le parecía que estaba acertada la elección".