BOCA | LIBERTADORES

Un pedido de corazón: dejen de manchar la pelota

Los fallos en contra de Boca no solo fueron el fiel reflejo de la injusticia, sino también agudizaron el dolor de quienes aman genuinamente al fútbol. Basta.

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Un pedido de corazón: dejen de manchar la pelota

¿Cómo van a hacer para explicar lo inexplicable? ¿Qué frase o motivo encontrarán para describir a quienes deben darle transparencia al fútbol y solo lo contaminan? ¿Hasta cuándo soportaremos que el negocio manche la pelota y arruine la pasión de los genuinos? Perdón por tantas preguntas que seguramente no tengan respuesta, pero es que desde hace ocho siento que el deporte más popular del mundo empezó a morirse.

Injusticias, fallos que perjudican a quien solo hace méritos para ganar, boicots a equipos, entre otras cosas, ocurrieron toda la vida. Acá no es cuestión de victimizarse, pero sí de abrir el interrogante para encontrar, al menos, un poco de claridad en medio de la turbulencia: ¿qué hay de fondo con Boca en Conmebol?

Un error puede tenerlo cualquiera, al fin y al cabo, los árbitros son humanos y se equivocan. Ahora, cuando el modus operandi se repite (véanse los tantos anulados a Pulpo González y Chelo Weigandt), el panorama pasa a ser diferente y la mente se traslada, de manera automática, a la esquina en donde habitan la sospecha y la suspicacia.

Después, cuando la espuma baje y la mente se ponga en frío, llegará el turno de analizar la capacidad de los jueces, el rol que ejercen los que se visten de traje, el discurso de los dirigentes de Boca luego de la ida, el famoso peso que un club pueda tener ante una organización, la repudiable violencia que se hizo presente en la zona de vestuarios y todo lo que quieran. Ahora, solo es cuestión de pedir un favor bastante importante: dejen de matar el sentimiento de quienes amamos genuinamente a la pelota.