BOCA JUNIORS

Un festejo esperado que no debe tapar la realidad

Boca eliminó a River y la mitad más uno de la Argentina está feliz. Sin embargo, el equipo tiene muchísimo por mejorar de cara al futuro.

Un festejo esperado que no debe tapar la realidad
DANIEL JAYO AFP

La semana comienza con una alegría indescriptible para los hinchas de Boca. La clasificación a semifinales de la Copa de la Liga, luego de barrer a su eterno rival en los penales, fue un desahogo más que importante de cara a lo que viene pero de ninguna manera debe opacar las falencias que mostró el equipo.

Porque los gritos que rebotaron por todas partes, los abrazos contenidos durante tantos años y las emociones producto de una definición estresante no pueden dejar pasar la displicencia que mostraron, otra vez, algunos futbolistas para afrontar un partido importante como fue el Superclásico. La aparición mediática de Juan Román Riquelme, quien se quedó con su primer mano a mano contra el Millonario, de algún modo tranquiliza respecto a esto último.

Nadie, ni los opinólogos de turno, pueden convertirse en catadores de festejos ajenos. Por eso, esta alegría que fue consumada gracias a la labor de Carlos Tevez y Carlos Izquierdoz, más las manos salvadoras de Agustín Rossi, debe festejarse por un buen tiempo. Porque para llenarse la cara con una sonrisa, primero hubo que secarse las lágrimas en días tristes. Recién ahí, cuando la espuma baje un poquito, habrá que recordar, sin miedo al qué dirán, que así no alcanzará para las competencias importantes.