LEOPOLDO JACINTO LUQUE

Leopoldo Jacinto Luque, el goleador que desafió a la dictadura

El campeón del mundo con Argentina en 1978 luchó contra la represión de la dictadura en su país y se reunió con las Madres de la Plaza de Mayo para homenajear a los desaparecidos.

El fútbol argentino vuelve a estar de luto. El coronavirus se ha llevado a Leopoldo Jacinto Luque, campeón del mundo en 1978 con la Albiceleste. Con cuatro goles en aquella cita mundialista, Luque fue uno de los pilares de la Argentina de Menotti. A los 71 años, se apaga la luz de un delantero que marcó época no sólo por sus goles, sino también por su lucha constante contra la dictadura de su país. Detenido por los propios militares, denunció en numerosas ocasiones la represión que sufrieron durante el Mundial del 78. Además, se reunió con las Madres de Plaza de Mayo para reclamar justicia por todos los niños y madres desaparecidos durante aquella oscura etapa de la historia argentina.

Uno de los goles más recordados del exjugador de River fue contra Francia en aquel mundial que marcó un antes y un después en los argentinos. El 6 de junio de 1978, Luque se sacó un zapatazo espectacular desde fuera del área y anotó el 2-1 con que le valió el triunfo ante Les Bleus. Lo hizo con "el brazo colgado", como el propio Luque recordaba en una entrevista en Clarín. Tres minutos antes, había recibido una falta de Christian López que le provocó una luxación del codo derecho.

Aún así, no se dio por vencido y quiso continuar. Al día siguiente, recibió el goleador de Argentina recibió la triste noticia de que poco antes de saltar al césped, su hermano Cacho había perdido la vida en un accidente de camino a Buenos Aires. Tenía 25 años y viajaba para verle jugar con la Selección, pero nunca pudo llegar. Luque estuvo ausente en los dos siguientes compromisos de Argentina en el Mundial contra Italia y Polonia. Tenía tanto dolor adentro que no quería volver, pero gracias sus compañeros, a Menotti y sobre todo, a las palabras de su padre, regresó. En aquel Mundial, Luque marcaría tres goles más que servirían para poner su nombre en la historia.

Aquella selección argentina campeona del mundo quedó envuelta en sospechas de sobornos por parte de la dictadura para poder llegar a la final. La goleada por 6-0 a Perú ha sido siempre objeto de críticas por parte de los detractores de Argentina, tachada de un arreglo entre dirigentes de uno y otro país para favorecer a la anfitriona. Incluso en 2012, se rumoreó que la FIFA podría investigar el asunto y arrebatar el título a la Albiceleste, pero nunca se encontraron pruebas. Es más, gracias a los testimonios de Luque y de otros protagonistas de aquel partido, aquellas sospechas de soborno quedaron totalmente infundadas. 

"El micro tenía una radio Motorola y por ahí recibían las órdenes estos policías. El día del debut, cuando estamos yendo a la cancha, se escucha un ruido en la radio. Se mete una voz que dice: Muchachos, a los jugadores les hablo. No jueguen, no se dejen usar por estas basuras, están matando gente. Y enseguida salta uno de estos tipos y dice: 'Apague esto por favor'. Me acuerdo que se hizo un silencio temeroso", afirmó el delantero.

En 1979, Leopoldo Jacinto Luque fue secuestrado por los militares después de un partido de River -equipo en el que militaba entonces- al que acudió como espectador porque Ángel Labruna decidió reservarlo para otros compromisos. Los miembros de las fuerzas de seguridad de la dictadura asaltaron a Luque, le robaron sus pertenencias y su coche y le amenazaron de muerte. "Me da bronca cuando dicen que salimos campeones gracias a la dictadura. Dicen que andábamos con los milicos y a mí me secuestraron, me robaron y no me mataron de milagro. Ya te digo: cuando empecé a caminar y a encarar para el descampado, en mi cabeza solo esperaba el sonido del disparo, el ¡Puum! que me matara", contó Luque.

El jugador de River se dio cuenta de que eran policías porque uno de los asaltantes tenía "una chapa de Policía en una mano y en la otra una pistola". "Quedate quieto porque te arranco la cabeza de un tiro. No levantes la cabeza porque te vuelo", le dijeron los militares. Luque denunció y dos meses después fue citado para recuperar su auto e identificar a los culpables en una rueda de reconocimiento. "Era un milico. Pero no dije nada. No sé, me dio miedo, pensé que sería peor", reconoció.

Encuentro con las Madres de la Plaza de Mayo

Mientras se celebraba el Mundial, Argentina estaba sumida en la desgracia. La dictadura había comenzado el 24 de marzo de 1976 después de un golpe de estado contra María Estela Martínez de Perón, entonces presidenta del país y viuda de Juan Domingo Perón. Desde entonces, comenzaron a desaparecer personas. El 30 abril de 1977, un grupo de madres de los desaparecidos comenzaron a reunirse en la Plaza de Mayo de Buenos Aires reclamando justicia y desafiando a la prohibición del derecho a reunión y manifestación. El gobierno de Jorge Rafael Videla llevó a cabo una dura represión contra las Madres de la Plaza de Mayo, como se las denominó más adelante. Antes del comienzo del Mundial del 78, pidieron auxilio a los jugadores de la selección argentina. "Ustedes son nuestra última esperanza, por favor ayúdennos", suplicaron. Pero la ayuda no llegó.

30 años después, Leopoldo Jacinto Luque se reunió con las Madres de la Plaza de Mayo en el Estadio Monumental, escenario que le vio levantar la copa del mundo, junto a otros dos campeones del mundo, Julio Ricardo Villa y René Osvaldo Houseman, para homenajear a todos los desparecidos y aquellas madres que lucharon día tras día por sus hijos. "Lo hicimos por las viejitas. Por su lucha, por lo que sufrieron, porque se lo merecen. ¿Vos sabés lo que es perder a alguien y no saber dónde está? Yo perdí a un hermano durante el Mundial, pero sabía que se había muerto, pude enterrarlo. Ellas no sabían dónde estaban sus hijos. Por eso fuimos al homenaje", declaró en la revista Líbero. La imagen de Leopoldo Jacinto Luque sujetando banderas con las caras de los desaparecidos junto a todas esas mujeres quedará para siempre en la historia. Un gol tanto o más importante que los que marcó dentro de la cancha.