MARADONA

Maradona, Fidel Castro y una herencia por resolver

Según el abogado Mauricio D' Alessandro, uno de los hijos de Fidel Castro llamó a Matías Morla para informarle de que Diego cuenta con una propiedad en La Habana, regalo de Fidel.

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Maradona, Fidel Castro y una herencia por resolver

En enero de 2000, Diego Armando Maradona puso un pie en La Habana, capital de Cuba, para tratarse por sus problemas de drogadicción en La Pradera, una exclusiva clínica de rehabilitación cubana. La rehabilitación fue pero a su manera y la polémica le persiguió dejando atrás varios hijos de relaciones esporádicas, algún que otro destrozo y varias noches de juerga.

En La Habana fue recibido con honores de jefe de estado extranjero y es que la amistad que unía al 10 y a Fidel Castro era tan estrecha como conocida. Entre el Comandante cubano y el 10 argentino intercambiaron regalos (gorras de Castro a cambio de zamarras de Diego) e incluso, propiedades. Según asegura este lunes el abogado Mauricio D' Alessandro, representante legal de Matías Morla, siendo este a su vez el de Diego, este recibió una llamada de uno de los hijos de Castro para añadir a la herencia de Diego la casa en la que pasó estos cuatro años en Cuba.

"Llamó para recordarle que Fidel le había regalado la casa", afirma en declaraciones recogidas por EFE. Esta, situada en el entorno de la clínica en la que Diego se rehabilitó tendría un valor especial más allá de como simple propiedad inmobiliaria. Según explicó D'Alessandro, la casa cuenta con una notable cantidad de objetos dignos de museo.

"(El hijo de Castro) le dice que recuerde que en el altillo de esa casa hay decenas de objetos. Están conservados y dan para un museo. Hay fotos, cartas, cartas de líderes mundiales... ", afirmaba. Pero, esto no era lo más llamativo. Según explicó D'Alessandro varias de las paredes de la casa están 'graffiteadas' por el propio Diego durante su estancia allí con distintos motivos. "Hay paredes pintadas como las pintaba Maradona" aseguraba. Este, cuenta, se levantaba por las mañanas, agarraba un bote de pintura en aerosol y pintaba distintos mensajes. Según D'Alessandro, una de las paredes incluye un 'Fidel, te amo' de puño y letra del propio Diego en referencia a Castro. 

Una invitación que forjó una amistad

En 1987, Fidel Castro conoció a Diego Armando Maradona en La Habana cuando este acudió para recibir el premio al Mejor Deportista Latinoamericano del año 86 que entregaba la agencia Prensa Latina y trabaron una estrecha amistad. Las visitas se repitieron con los años, incluyendo este periodo en el que el argentino se marchó a Cuba para recuperarse.

Ambos se profesaban una admiración mutúa, intercambiaron regalos en esta primera visita e incluso, el 10 llegó a tatuarse el rostro de Castro junto a su firma en el gemelo de la pierna izquierda con la que deleitó a todos dentro del campo de fútbol.

"Fue como un segundo padre", aseguró el día del fallecimiento de Castro, al que calificó como el más grande. La amistad les unió hasta en el peor momento, ya que ambos murieron un 25 de noviembre, aunque con cinco años de diferencia.

Maradona, "de izquierda de pies y de cabeza", llevó a Castro tatuado y también a Ernesto 'Che' Guevara en el hombro derecho. Además, mantuvo una buena relación con varios gobernantes de la izquierda sudamericana más allá de Cuba como los venezolanos Hugo Chávez y Nicolás Maduro, el boliviano Evo Morales o el brasileño Lula da Silva. En Argentina, apoyó públicamente a Néstor Kirchner y también a Cristina Fernández.