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Marcelo Gallardo visitó la escuela de su infancia en Merlo, 30 años después, e inauguró una biblioteca a pura emoción

El Muñeco compartió la tarde con los alumnos, en Merlo. Recordó anécdotas de cuando era chico y se emocionó hasta las lágrimas.

El Muñeco compartió la tarde con los alumnos, en Merlo. Recordó anécdotas de cuando era chico y se emocionó hasta las lágrimas.

Marcelo Gallardo ya está preparando la final de la Copa Libertadores, la tercera que dirigirá desde el banco de River. Sin embargo, también tiene tiempo para volver a su barrio a compartir emociones con los nenes y las nenas que asisten a la escuela N° 12 Almirante Brown, en Merlo. 

Fue con motivo de la inauguración de una biblioteca que lleva su nombre, movida cultural que realizan desde el colectivo Bibliotecas Futboleras. El técnico de River aprovechó el día libre después del partido ante Rosario Central y se presentó en el establecimiento donde lo esperaban cientos de niños y niñas al grito de “Muñeco, Muñeco”, además de carteles y decoración para la ocasión hechos por ellos mismos. También estaban las maestras, algunas que lo conocían al DT antes de que sea el ídolo del Millonario que hoy es. Incluso antes de que sea jugador de fútbol profesional. Allí solo era un pequeño soñador que jugaba al fútbol en el recreo. Y que a veces desobedecía las reglas. “Salía al patio a jugar a la pelota, que estaba prohibido, entonces yo le sacaba la pelota ¡y armaba una de trapo!”, relató una maestra y lo hizo largar a Gallardo la primera de tantas sonrisas.

Luego, el momento de la emoción cuando el Muñeco tomó el micrófono y comenzó a agradecer por la iniciativa. “Es un verdadero orgullo poder estar acá con ustedes y compartir un momento con todos ustedes”, comenzó diciendo el DT y se quebró: “Gracias por este proyecto de vida, de enseñanza y de valores. Gracias a la directora del colegio, gracias a los docentes. Gracias a los alumnos por recibirme de esa manera y dedicarme este pedacito de corazón. Gracias a mi papá”. Fue entonces cuando debió cortar su relato porque la emoción no le permitió seguir.

“Perdón. Sabía que iba a ser difícil este momento no sabía cómo lo iba a poder manejar. Mi papá presente y mis hermanas. Mi madre ya no está pero está en mi corazón”, dijo y conmovió: “Venir a este lugar es como recordar un montón de cosas y muchísimas emociones. Ustedes no saben lo que es. Así que perdonen que no me salen las palabras pero tengo que tratar de digerir y asimilar esto”.

Después, también tuvo tiempo de responder algunas preguntas de los alumnos y de sacarse fotos con los chicos y los maestros. Un día muy especial.